jueves, 18 de julio de 2013

LAS MAREAS DE LA VIDA, de Manuel Maceda Pombo

Mi opinión:

Nunca la vida fue un camino de rosas, todos buscamos en nuestros progenitores el espejo donde reflejarnos y seguir sus pasos, ellos son merecedores de nuestros logros, virtudes y principios, aunque siempre existen casos diferentes, como dice el dicho: -Hay quién nace con estrella y otros nacen estrellados-, pues bien este dicho le viene como anillo al dedo, para el relato que  voy a reseñar.

En LAS MAREAS DE  LA VIDA, conoceremos una hermosa historia de amor, contada en primera persona por  Jordi.
Desde niño supo de la viudedad su madre, estado que ella llevaba a cuestas como una losa, siempre con la pena y la tristeza de un matrimonio no vivido y un amor jamás olvidado. Eran muchas las preguntas que martilleaban en su cabeza una y otra vez, dudas que jamás le manifestó a su retoño.

 A base de trabajo y esfuerzo, hizo del niño un hombre sensato y cabal, fueron felices dentro de su mundo, eran cómplices el uno del otro y para ellos no había más vida y dedicación que la mutua.

Elvira, su madre, transmitía el amor del padre hacia su hijo, contándole solo cosas hermosas de aquel hombre que le sembró la vida y al que nunca llego a conocer. Jordi sentía por su padre una adoración inculcada y teniendo en cuenta que era una copia física de él, lucia orgulloso su porte, aunque en ocasiones su madre sufriera ante tanta semejanza entre ellos.

En las ausencias domesticas de Jordi, Elvira se recreaba continuamente en aquellas escasas cartas que recibió de su amado y que no hacían más que profundizar en aquella pena para terminar en un llanto sufrido y silencioso, y que mantenía ocultas, para su propio sufrimiento.



Los años transcurren con serenidad y Jordi, ya adulto, comienza a vivir su propia vida, fuera del hogar familiar, viviendo la felicidad del enamoramiento con Claudia. Descuida las visitas y llamadas a su madre, actos que a Elvira le incrusta una tristeza infinita y le arrebata las ganas de vivir, dando pie a una muerte prematura y  en cierta medida provocada.

Será en el lecho de muerte, cuando le pide a Jordi que busque a su padre, que dé respuesta a tantos años de silencio y martirio, y con el último hilo de vida, ella intentará confesarle….pero ya no completa frases y con palabras sueltas,  deja este mundo.
Acompañado en todo momento por su fiel amigo Galder, regresa a la casa que le vio crecer e intentan solucionar el cábala que su madre no completo, enigma al que dedicará los años venideros, siempre con el apoyo familiar de su amigo…
Su vida era semejante a una montaña rusa, con exitosos logros y vertiginosas caídas, aunque sin  cesar en la búsqueda y  contado con el refuerzo de todos los miembros del clan Madigarzábal al completo.


De forma muy detallada, Manuel Maceda Pombo, nos descubre una hermosa historia que en varios pasajes  tocara el alma del lector. Muy fechados a modo de diario, nos presenta una lectura amena y con una trama bien ideada, nos atrapara.
Excelente narración, que nos removerá sentimientos muy profundos, con grandes dosis de ternura y hermandad.


¡MAGNIFICA  EN SU TOTALIDAD!