domingo, 24 de marzo de 2013

TOCANDO FONDO, de Francisco Pérez Terrón.


Basada en uno de los episodios más significativos de la historia reciente de España y narrada en primera persona, Tocando fondo no es solo la novela autobiográfica de un guerrillero, sino una concienzuda reflexión acerca de las razones que motivan la implicación activa de un hombre en el devenir de su país.
A pesar de que su condición de hijo de caído debería haber sido concluyente en la España de la época, el espíritu crítico y las vivencias personales del protagonista le empujan a evolucionar hacia posiciones ideológicas distintas a las inculcadas por su entorno.
El aislamiento obligado de la montaña constituye una etapa clave, en la que el hombre, convertido en personaje literario, rememora episodios de su pasado para poder evaluar y comprender su presente.
El ejercicio del periodismo en países del norte europeos, la lectura de libros, por entonces prohibidos, la calidad humana de muchas de las personas que pasan por su vida y, sin duda, su vitalidad contagiable suponen los bálsamos con los que el autor logra escapar del oscurantismo de una España asolada por el miedo y el dolor.
A caballo entre las acciones de guerrilla y los recuerdos del protagonista, Francisco P. Terrón construye una ágil narración plagada de alusiones a episodios y personas del imaginario colectivo español, que hacen de esta novela una lectura muy atractiva tanto para los que desean recordar como para aquellos que solo conocen la contienda y posguerra por terceros.

Editorial:   Dauro 
Colección:  Peripecia.
ISBN: 978-84-96677-70-8
Páginas: 296

SU AUTOR:

FRANCISCO PÉREZ TERRÓN nace en Motril (Granada) en 1926. Inicia los estudios de derecho en la Facultad del Sacromonte de Granada, pero los abandona para matricularse en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid. Trabaja dos años en el diario Pueblo, hasta que concursa para agregados y adjuntos de prensa de embajada y es destinado a Oslo (Noruega) durante siete años. Abandona dicha embajada por voluntad propia y se instala en París como jefe del Despacho de Prensa del Gobierno Republicano en el Exilio, obteniendo el refugio político bajo la protección de la OFPRA. Participa en acciones de la última guerrilla que operó en España, en el Pirineo navarro y aragonés, y de regreso a París, trabaja para la editorial Ruedo Ibérico.


Tras un reciclaje profesional, ejerce de interiorista en París, además de colaborar como militante en Mundo Obrero e Información Española. De vuelta a España en 1976, se incorpora a Mundo Obrero, pero al cerrar esta cabecera como diario, vuelve a instalarse como interiorista en Madrid hasta su jubilación. En 1993 regresa a Motril, su pueblo natal, donde reside actualmente.