lunes, 8 de abril de 2013

MEMORIAS DE UN SIRVENGUENZA DE SIETE SUELAS, de Ángela Becerra


Mi opinión:

Cuando hablamos de relaciones, romances, aventuras, encuentros, etc. Siempre esperamos de ellas un final feliz. Malas son las comparaciones, ¡pero! si un hombre tiene infinitas aventuras, se le califica de “machote”, pero si esto sucede al contrario, a la mujer se la califica de “golfa” etc. pongo un calificativo suave.., sin pensar el daño que se hace en ambos sentidos, dado que todos buscamos el amor en la vida y más aún en los años que nos sitúa esta obra en cuestión.

Con MEMORIAS DE UN SIRVENGUENZA DE SIETE SUELAS, conoceremos a Francisco, un hombre de cuna humilde y sobrado de carencias, pero con grandes propósitos en la vida, con los estudios justos y un futuro limitado. Enamorado desde la más tierna infancia, comprende que ese amor será del todo imposible, por ser la clase social de ambas familias tan distintas y diferentes como la noche y el día. Con exquisitos modales, nuestro  “joven galán”, comienza a explotar su virtud más palpable, cautivando a cuantas mujeres se propone, sin frenarle un matrimonio forzado por un embarazado, que le sitúa en esa alta sociedad que tanto deseaba de niño, pero lejos de aquella niña que lo enamoro y hoy es una bella dama.
Su muerte repentina pone Sevilla a sus pies, de cuerpo presente, desfilan ante el féretro, amigos y enemigos, aventuras y desventuras, todos tienen como punto común, el librarse de Francisco Valiente “EL HERMOSO” y justo en ese momento cada cual manifiesta su parecer, poniendo en tela de juicio su fama, prestigio y reputación.
Resistiéndose a ese viaje eterno, hace un repaso de su vida, sus peripecias amatorias, arrepentido de haber malgastado su vida en lechos equivocados y lamentándose por aquel amor que toda la vida.  

“Unos encima de otros fueron formando una torre azul, que acabó por sellar la entrada del salón. La estancia se convirtió en un templo añil fosforescente. Una especie de altar indio cuyos dioses emplumados clamaban justicia”.

Ángela Becerra, Nos lleva a esa hermosa Sevilla, para deleitarnos con una hermosa historia de amor, cuanto menos amena y divertida, con un lenguaje coloquial, nada complicado, donde nos arrancara más de una sonrisa. Tiempo llevábamos esperando el regreso de Ángela y desde luego ha merecido la pena.
Mi más humilde felicitación a tan generoso relato.
¡GRACIAS!