miércoles, 15 de mayo de 2013

EL MAR DE LOS HOMBRES LIBRES, de Andrés Vidal.


Mi opinión: 

Era la única garantía que tendría hasta conseguir su propósito, una mujer de vida inquieta, sin futuro estable, debía tomar la decisión más dura de su corta existencia: “con ellos estará bien y no pasara las calamidades de una vida nómada”, se decía mientras ponía tierra de por medio.

"Un secreto bien guardado, será el lastre durante gran parte de su vida".
La infancia de nuestro protagonista, era del todo normal, sus días transcurrían entre el aprendizaje escolar y ayudando en el  Obrador de la familia.   Christophe, disfrutaba de cada momento, jugaba con sus amigos de siempre, iban al río y entre ellos no había diferencias, era un niño feliz, todos eran nacidos Loupian, aunque cuando aparecía Alexander, con su altiva soberbia, todo juego llegaba a su fin, era El Niño rico del pueblo, pero pobre de sentimientos y amigos.


Subsistir resultaba difícil, muchas bocas que mantener y pocas manos a trabajar, por eso la mayoría de los meses esperaban la llegaba, del dinero que enviaba Chloé y una misiva donde siempre manifestaba sus planes y la intención de volver a casa para recuperar lo que era suyo. Entonces madre e hija se estremecían pensando cómo afrontar y desvelar el secreto cuando el inevitable momento llegara.

Christophe, se consideraba afortunado, por tener una familia humilde, con muchas carencias, pero pudiente en cariño , donde pocas veces se acostaba con la tripa vacía, se sentía querido y así correspondía en todo cuanto le mandaban sus padres. Disfrutaba escuchando las infinitas historias de la abuela y saboreando junto a sus hermanos la dulce recompensa, "las galletas de la abuela", nadie como la abuela ponía su imaginación en funcionamiento. Su infancia, iba dando paso a un pre adolescente, como la primavera al verano, donde el colegio pronto acabaría y tendría que trabajar en el Obrador de la familia, como su hermano mayor y su padre.
La relación entre hermanos y por la diferencia de caracteres, no era todo lo gratificante que debería de ser, así pues y plena discusión, Cédrid, le suelta de manera involuntaria "el secreto familiar". 
A partir de ese momento ya nada es igual, el caracter de Christophe, da un giro total y sintiéndose ajeno a aquella familia decide buscar trabajo por cuenta propiam con la aspiración de abandonar el pueblo para siempre. Hace partícipe de todo a Gabrielle, la hija del molinero y por la que él sentía un profundo amor, pero ella también le decepciona al aceptar el matrimonio acordado por su padre y decide poner tierra de por medio. Solo y desencantado de todo cuanto le había rodeado hasta ese momento. 

Sin pensarlo, se embarca en un bergantín, pasando a ser uno más de los soldados de la Revolución Francesa, que por aquel entonces se proclamaba en guerra con otras naciones de Europa. Fueron muchos, los años que lucho por su país, navegando fiel a su bandera madre, hasta sentirse traicionado y cambiando de nuevo el rumbo de su destino.
Primero como soldado de la tropa de Napoleón y después como corsario en un barco pirata, Christophe, deja pasar los años. Un naufragio le hace llegar a una Isla abandonada y convivir con la tribu que lo acogió y le salvo la vida, con ellos aumento sus conocimientos en algo tan delicado como las semillas (que hoy llamamos Especias), que tanto le recordaban a las galletas de la abuela y que estaban siendo el nuevo motivo de comercio galo. 
Quiso el destino que una avería en un barco, atracara en aquella isla tan lejana de todo  y le devolvieran la oportunidad de regresar a la civilización, a su país, a su pueblo y a luchar una vez más por aquella felicidad a la que un día dio la espalda, pero esta vez lo haría como el hombre que llegaba, no como el adolescente que se fue.


¡Bravo por Andrés Vidal!, que una vez más nos demuestra ser un gran inventor de novelas e historias increibles. 
Con una gran variedad de personajes entrañables, nos expone sentimientos tan nobles como la amistad, el amor a la familia y sobre todo el coraje de sobrevivir.
Esplendido relato, bien ambientado a finales del siglo XVIII, de lectura enamoradiza y con el poder de prenderte desde el principio.
Generoso como siempre Andrés Vidal, nos hace cómplices de "EL MAR  DE LOS  HOMBRES LIBRES".

Que los vientos te sean favorables y recojas todo el éxito que te mereces. ¡¡FELICIDADES!! 

Nota: Solo lamento el tiempo que tendré que esperar hasta la siguiente.