domingo, 9 de junio de 2013

UNA SEMANA EN INVIERNO, de Maeve Binchy


Mi opinión:

Son muchos las ciudades o pueblos costeros del Norte español que por su bravura marítima tiene acantilados de gran belleza, destacando sus playas y haciendo que el verde de sus campos sea único,  un marco comparable al irlandés. No son tan distintos, tampoco tan iguales,  pero si muy semejantes.

En esta ocasión nos dejamos llevar a  Stoneybridge, en el oeste de Irlanda, donde disfrutaremos de “UNA SEMANA DE INVIERNO”, un apacible pueblo donde la vida se alborota con los largos días de veranos cortos, para después continuar las lentas jornadas de inviernos interminables, donde las lluvias y el mal tiempo aumentaba la belleza del entorno.

Nos hospedaremos en Stone House, un viejo caserón,  comprado por Chicky  a la única superviviente de las hermanas Sheedy, un acuerdo provechoso, que ambas firmaron con ilusión.  Se había instalado en la casa, con la Sta. Queenie, con el fin de comenzar su proyecto cuanto antes.
La intención  de ambas era  transformarlo en un confortable hotel, aprovechando las magnificas acantilados que se abrían al Atlántico, los extensos arenales, las prolongadas rutas para senderismo, la amplia variedad de aves,  el confort  de las habitaciones y el calor que aportaba una magnifica y candente chimenea, sin olvidar sus deliciosas comidas y postres, que ella misma elaboraría  para sus clientes.
Por propia experiencia sabia que los hoteles, eran convencionales, distantes  y en su mayoría todos similares, solo les diferenciaba el lujo y el precio.  Aunque también sabia,
que las hostales y pensiones eran más informales y más familiares, tal y como lo vivió el tiempo que se hospedo en casa de la Sra. Cassidy,  así pues Stone House,  sería un lugar donde todos los huéspedes se relacionarían entre sí, donde compartirían mesa y tertulia, actividades, donde la discreción sería respetada  y donde el ambiente entrañable sería su mejor publicidad.





Fue un trabajo duro, Chicky,  no tenia los conocimientos suficientes para llevar a cabo tantas modificaciones, pero su carácter dócil y afable, la fueron rodeando de familiares  que por diferentes razones llegaron en el momento oportuno para aportar mano de obra y conocimientos. Todos juntos formaran un ejemplar equipo y todos se sentirán felices por la tranquilidad y paz que Chicky les aportaba a ellos y a sus vidas.
Lejos quedaba para Geraldine ó Chicky, como todo el mundo la llamaba, aquel joven vividor y aventurero, que la enamoro y  por quien abandono su trabajo, su familia y su pueblo para seguir a su amado hasta Estados Unidos y del que era una viuda no casada. Su pasado era secreto  y reservado,  y con esa misma prudencia trataría el pasado de cada uno de los huéspedes que visitaran y se alojaran en aquel sencillo y apartado hotel. Ya estaba todo completo y el aroma del triunfo, era gratificante para nuestra anfitriona y todo su equipo, BIENVENID@S A Stone House….hoy empezaba su futuro
  

Con gran lujo de detalles, Maeve Binchy, nos describe una parte Irlanda preciosa, el olor a mar y la fragancia de la hierba fresca. Magnifico relato, lleno de serenidad y apego, con diálogos tiernos y amables.
¡Maravillosa y fantástica novela!