lunes, 29 de julio de 2013

EL INSTANTE INMACULADO, de Miguel Ángel Francisco

Mi opinión:
Usamos los servicios públicos con total normalidad, pocas veces intercambiamos más palabras de las impuestas por la cortesía: - Hola, buenos días, a tal dirección-, como mucho hablamos del tiempo ó la noticia exclusiva del día y una vez en destino pagamos y un simple:-Hasta luego y gracias-

EL INSTANTE INMACULADO, está formado por un abanico de personajes, que a simple vista ó por separado, poco o nada tienen en común.
Provenientes de diferentes ciudades y por distintas razones, todos llegan a la misma ciudad y todos serán pasajeros del mismo taxi, conducido por Satur,  un hombre de trato agradable, con una tara visual que despierta cierta la curiosidad del que se percata y para la que tiene una explicación memorizada (ya son muchos años). Más allá del volante su vida es triste y rutinaria, en casa nadie le espera, tan solo el capitulo diario de esa serie de TV que sigue, no tiene más vida que su trabajo y con ello se siente feliz.

El taxi de Satur, llega a ser algo parecido a un confesionario móvil, donde cada pasajero le hace partícipe de alguna parte de su vida, le justifica a donde va y porque, de donde vienen y porque, quizás por la brevedad del recorrido, quizás por necesidad, muchos de ellos le cuentan sus miserias y pasajes de sus biografías, él escucha atentamente, le encanta saber y aprovecha el tiempo a la espera de un nuevo cliente con la curiosa afición de inventarse palabras, una especie de diccionario.




Conoceremos  a Felipe, el reputado arquitecto que está dirigiendo las obras del nuevo Auditorio de la ciudad, felizmente casado con Elena y viviendo una segunda luna de miel después de un infarto. Felipe le paseara por el nuevo monumento de forma exclusiva, ya que esta sin finalizar e intercambiaran opiniones que resultan del todo afines. Felipe, será uno entre varios de sus clientes. Para conocerlos a todos deberás de leer la novela.

EL INSTANTE INMACULADO, es precisamente el momento en el cada usuario solicita sus servicios y hacen del trayecto un viaje único que él recordara con gratitud.
Miguel Ángel Francisco, nos ofrece una singular forma de relacionarse, aunque hay pasajes un tanto lentos, por hacernos participes involuntarios de la serie televisiva que sigue nuestro protagonista.
Una narración clara y ágil a la lectura, con personajes y textos actuales, su ligereza la hace acogedora y digna de ser leída.
¡LECTURA ENTRETENIDA!