sábado, 6 de julio de 2013

EZEQUIEL TEODORO y María Loreto Navarro Pacheco

Hace un tiempo descubrí en las redes sociales “El manuscrito de Avicena”, una novela de intriga, aventuras y acción que me descubrió un autor novel, Ezequiel Teodoro, con una creatividad sorprendente y un futuro literario que se  promete muy interesante.  Y esas mismas  redes sociales  me permitieron  conocerlo.  Tras la novela  encontré a un autor cercano, amigo de sus amigos y siempre dispuesto a ayudar. Así da gusto.



No me esperaba un autor tan cercano.
Gracias. Creo que uno debe mostrarse como es en todas las esferas de su vida. Es absurdo interponer distancias con los lectores, al fin y al cabo ellos te permiten hacer lo que más te gusta.


Qué es escribir.
Por supuesto. Hace no muchos años comprendí que desde pequeño ese había sido uno de mis máximos afanes. Encontrar historias y contarlas, incluso contármelas sólo a mí mismo, era lo que más me divertía. Y si a ello unes que mi pasión era leer. Bueno, dos y dos son cuatro.



¿Y así nació El manuscrito de Avicena?
Así nacieron primero mis relatos, mis poesías, pocas y muy malas, y luego mis artículos periodísticos. La novela fue un proceso natural, como el curso de un río. Fui atravesando etapas hasta que alcancé la experiencia y conocimiento adecuados para enfrentarme a una obra de estas características. Es cierto que ya tenía cierta edad. Publicar casi a los cuarenta tu primera obra puede decirse que es empezar tarde, pero esto de la literatura no es como el fútbol, si tu cabeza marcha bien puedes seguir escribiendo a los setenta e incluso a los ochenta.



¿En qué te basaste para escribir esta novela?
Primero en mis lecturas. El personaje de Avicena me fascinaba. Un hombre con una enorme sed de conocimientos, un superdotado, no olvidemos que a los diecisiete años ya enseñaba en la universidad, y con una trayectoria vital tan sufrida, me atraía poderosamente. Así que el día que abrí el Word y comencé a escribir la novela, lo único que tenía claro es que Avicena sería el eje central.


Pero no es una novela sobre Avicena.
No, claro que no. Avicena, o más bien, su manuscrito perdido, es el conductor, el motivo por el que la novela existe, pero en realidad es la historia de un médico moderno, Simón Salvatierra, un hombre torturado por sus problemas familiares que de pronto se convierte en protagonista de una aventura en la que está lejos de sentir cómodo. No es un héroe. Está medio enfermo, es débil y se siente culpable por la situación de su familia. Pero pese a todo eso es capaz de seguir adelante y comportarse honradamente.

En la novela juegas con planos temporales distintos. ¿Te costó mucho esfuerzo documentarte?
No fue fácil, pues no existe tanta información sobre la vida de los persas en el año 1.000: qué comían, que vestían, etc. Tuve que recorrer muchas librerías, navegar por innumerables páginas de internet, y aún así creo que hubiera podido dedicarle más horas. No obstante, estoy contento con el resultado. Varios historiadores me han felicitado por la verosimilitud de la historia.



No sólo historiadores…
Bueno, es cierto que he tenido muy buenas críticas entre los críticos y los lectores. Me sorprende y me agrada, claro. Pero tengo que decir que no me lo esperaba. De hecho, nunca pensé en cómo la recibirían. Simplemente me puse a trabajar y después encontré una editorial. Los nervios vinieron luego, cuando salió al mercado.

Y ahora, después de 7.000 ejemplares y encontrar tu novela en el top 100 de Amazon durante tanto tiempo, ¿qué piensas?
Que tengo muchos amigos (Se ríe). No. Estoy muy contento porque todo ese tiempo tan arduo de trabajo, y en el que me lo pasé tan bien, ha posibilitado que muchos lectores tan bien se lo pasen bien. Esa es una satisfacción muy grande. También me ha servido para que una agencia literaria se fijara en mí y que la segunda novela tenga más posibilidades de circulación que la primera.

¿Para cuándo la segunda?
Si todo va bien, saldrá en 2014. Sé que he tardado un poco, pero es que queríamos que la novela tuviese la editorial adecuada.


¿Es del mismo estilo que El manuscrito de Avicena?
El cuaderno negro, que así se llamará, podría decirse que es del mismo estilo en cuanto a intriga y aventuras, pero es diferente en cuanto a las situaciones y los lugares. Tiene mucho que ver con la posguerra y el franquismo.

Gracias por tu tiempo y por tu magnífica novela. Algún comentario para tus lectores.
Nada más que agradeceros, a ti y a los lectores, vuestro apoyo. Sin lectores, los escritores no seríamos mucho más que onanistas.

Entrevista realizada por María Loreto Navarro Pacheco