domingo, 13 de julio de 2014

LA HIJA BASTARDA DE DIOS, de Mónica Martín Manso (RESEÑA)

La Art Gallery, acogía esa semana la exposición de un joven pintor novel catalán, que ya empezaba a despuntar entre los círculos del mundo de las artes por la exquisitez de sus obras, Alexander Vanderbilt; los genes habían sido muy espléndidos con él, tal era su belleza que parecía sacado de un lienzo, un adonis de escultural forma física, su semblante no dejaba indiferente a nadie y los perfectos rasgos de su rostro no hacían más que añadirle atributos, unos ojos azules como el sol mediterráneo, con una mirada fría como un iceberg y distante como la luna o el sol, unos labios bien perfilados que pocas veces esbozaban una sonrisa; su carácter dominador, desdeñoso y cínico le aportaban un aire chulesco que rompía la armonía que cautivaba a simple vista y en las distancias cortas.

Loane Darey, como coordinadora jefe y gran entendida en la materia, era la ejecutora de que la exhibición fuera perfecta, aunque para ello contaba con el talento de Charlie y la gran sabiduría de Arthur, juntos formaban un fantástico equipo, reconocido por su público y que estaba situando a la galería entre las mejores de capital.
Los días que duró la muestra, fueron duras jornadas de trabajo cara al público y mucho papeleo, aunque tal y como se esperaba la exposición fue un total éxito de ventas y encargos personales; entre Loane y Alexander, el trato era cordial, cortes, como correspondía a la relación laboral entre ambos, aunque su parte galán quiso aplicar sus dones de conquista y recibiendo siempre esquivas respuestas o negativas educadas de Loane.

A modo de despedida y por cortesía Loane, aceptó un encuentro con Alexander en el restaurante más lujoso y caro de la ciudad, pensando que sería el broche perfecto y concluyente a una semana provechosa para ambos, aunque la sola presencia de Alexander la confundiera, simplemente no le soportaba, su cercanía la confundía y pensar en él de manera involuntaria la molestaba, ¿Se estaba enamorando Loane de aquel hombre que incumplía todas las reglas para su gusto? ¿Tenía Alexander otras pretensiones con aquel almuerzo? Al ir y venir de los platos, Alexander le confeso que su interés no era de despedida, sino al contrario, quería contratarla como lo que era, una gran entendida en arte, necesitaba sus conocimientos para hallar y descubrir el secreto mejor guardado en los últimos dos mil años y qué Alexander sospechaba se ocultaba en alguna obra a modo de galimatías. Loane, escucho incrédula su explicación y dudaba seriamente ser la persona idónea para el reto propuesto, pero la sola idea de formar parte de un descubrimiento de semejante envergadura la hizo dudar y tomarse tiempo para responder a tal oferta, ¿Qué sabía ella de La Alianza de los Siete Arcángeles?, ¿Cómo identificar o descubrir aquello que se ignora?, eran dudas que despertaban en Loane una gran curiosidad y de las que omitía los peligros que entrañaban.

De manera paralela, Charlie, cerraba una nueva y novedosa exposición, de valor incalculable, única en el mundo “La Exposición de Oro”; los contratos con la National Gallery y el Louvre, deberían de ser tratados con delicadeza porqué aun siendo de distintas nacionalidades también eran rivales entre sí; los transportes y la seguridad de las descomunales obras, era condición primordial por parte de los suscriptores, aspectos que Charlie dominaba perfectamente y que le garantizaban a  La Art Gallery un éxito seguro, la confianza de Loane hacia su compañero era total y absoluta, lo cual le dejaba más tiempo libre para recabar información sobre aquel misterioso desafío.

Por su función Loane, sabía la historia que cada cuadro escondía, conocía las costumbres, hábitos y vicios de cada artista, pero de aquel pacto sellado muchos siglos atrás no tenía más conocimiento que lo básico y lo que se podía encontrar en los libros, en la biblioteca Nacional o a través de Internet, aquello era un secreto tan bien guardado que podría cambiar la historia bíblica tal y como hoy la conocemos. Confusa y extenuada de tanta información ambigua, decide confesarle a Arthur la oferta de Alexander, abusando de los grandes conocimientos de su colega sobre la historia del arte y esperanzada en que le aportará pistas o datos a seguir, eso da lugar a una larga conversación en que ambas partes ocultan parte de lo que saben, pero si le advierte de los peligros que entraña ingresar en La Alianza de los Siete Arcángeles.

“La Exposición de Oro” llega a La Art Gallery y Loane se aplica por completo a tal acontecimiento, dedicando más horas de las normales a su labor y donde comienzan a sucederse una serie de hechos que la asustan, y le despiertan una continua alerta emocional; su vida hasta ese momento era tan pacifica como monótona, el resquemor del desamor con Aldo la hizo desconfiada con las relaciones y todo su mundo giraba en torno al mundo del arte. Alexander, no encajaba en el estereotipo de hombre que le interesa, pero tampoco podía evitar pensar en él y eso la confundía más, sentirse vulnerable ante aquel hombre la exasperaba y entre ambos se palpaba una tensión nada habitual; ella creía dominar la situación y sus sentimientos, mientras que Alexander, se fortalecía al verla en aquella tirantez. Tras varios encuentros y sus difíciles finales, Loane llega a la determinación de dejarse llevar por sus emociones, ¿Quizás en la intimidad Alex fuera diferente?, ¿Por qué negarse a la pasión que la carcomía? Estaba enamorada de Alex y eso era innegable. Pero Alex y para su sorpresa sentía lo mismo que ella, aunque su forma de amar era diferente. Hablaron de sus sentimientos como el que cierra un trato más, dejando claro quien dominaba la situación y quien sería la sumisa amante.

La galería cosechaba éxitos de público y medios de comunicación, Loane parecía adaptarse a los extraños presentimientos que la acompañaban, creía haber encontrado el cuadro que resolvería el enigma tan custodiado por los años y la propia iglesia; su seguridad asombraba a Alex, ¿Serían ciertas sus conclusiones?, ¿Cómo rescatar la verdad sin dañar tan valioso contenido? ¿Yacerían las respuestas en el trasfondo de Los Pastores de la Arcadia?.. "Yo, la muerte, también estoy en la Arcadia (región griega a la que la lírica pastoral clásica había convertido en símbolo de la vida alegre y despreocupada, feliz, en una palabra)", ¿Qué ahí cierto y de falso en lo que consideramos Cristianismo?

Gracias a LA HIJA BASTARDA DE DIOS, viajaremos por el maravilloso arte de la pintura en su exquisita representación gráfica, con gran información de cada pieza citada. Un fabuloso paseo por las entre telas del arte de plasmar y ocultar una presunción que nos sumergirá en un gran secreto histórico y donde todo está en su justa medida.
Con una impecable narrativa en tiempo y lugar, sus personajes adquieren un protagonismo bien dosificado, y estableciendo una pulcra sucesión de hechos, donde no falta una apasionada historia de amor entre la fantasía y la sumisión. Solo podrás dejar de leerla cuando acabes el capítulo empezado o quizás en el siguiente…

Mónica  Martín Manso. Debuta con una magnifica novela que estimo muy buena, dejando el listón tan alto como su buena pluma. Oiremos hablar mucho de esta autora por méritos propios y desde luego tiene en esta lectora una seguidora fiel.
Con admiración y maravillada, ¡Te felicito!
Solo lamento, el tiempo que he de esperar para la próxima novela.


¡Bravo Mónica!