domingo, 6 de julio de 2014

PASAJE A TAHITÍ, de Eva García Sáenz (RESEÑA)

Décadas atrás, en 1890, Bastian y Hugo Fortuny, en plena juventud se aventuraron rumbo a Tahití en búsqueda de la fortuna soñada y que su isla natal les negaba; las cosas no fueron del todo fácil, pero si obtuvieron los resultados esperados a costa de muchas horas de trabajo y sacrificio físico....
Años más tarde, un infarto cerebral, acaba de manera súbita con la vida Hugo Fortuny, quedando al frente de su imperio el mayor de sus hijos, Denis, que contaba con el apoyo y parabién de su madre. Denis, se había dedicado por completo al arte de las hermosas perlas de lujo en Manacor, su padre le instruyo desde niño y a medida que progresaba iba adquiriendo más responsabilidades, era la mano derecha de su padre y el más preparado para seguir con el legado, fiel a todo lo aprendido y leal a sus progenitores.  

La visita inesperada del resto de sus hermanos a la empresa familiar contrariaba a Denis de sobremanera, quién aún sentía el  vacío de su padre e intentaba que todo continuara con normalidad y respetando el duelo. Ninguno de sus hermanos había mostrado interés en lo concerniente a la compañía, gozaban de un vida cómoda,  placentera y donde el dinero nunca les fue escatimado, sólo les interesaba de manera egoísta los beneficios logrados dentro del patrimonio; así qué la presencia de Alejo, Aurora y Ada, en las oficinas le pronosticaban a Denis un mal augurio, y así fue, venían con el despropósito de incapacitar a la matriarca e instarle a participar a cambio de no desvelar lo que ellos consideraban el gran secreto familiar, ya que debido a sus contrastes físicos y el hallazgo de un retrato antiguo ponían en duda la consanguinidad que le unía, algo a lo que Denis se negó rotundamente desde el principio y que despertaría en él sus propias dudas.

De manera misteriosa, Laida o Adelaida Kane, desaparece, despertando todas las alarmas, creando un gran despliegue de búsqueda por todos los lugares donde ella pudiera hallarse: rutas de senderismo, citas con algún empresario, etc., haciéndose eco del suceso los medios de comunicación, vecinos de la zona y el grupo de senderistas del que ella era formaba parte. Varios días después de larga búsqueda, localizan lo que podría ser el cuerpo de Laia, su descripción física, su ropa y su inseparable mitón confirmaba el peor de los presagios, pero la imposibilidad de rescatar aquel cuerpo, no le daría la despedida que merecía.

El altercado con sus hermanos por una herencia que se teñía de dudas y reproches, llegando incluso, a insinuarle que era un  hijo y hermano ilegitimo, Denis, no daba crédito a lo sucedido, eran tan grande su decepción como su rabia.
En busca de la verdad, Denis, recurrirá a los servicios de un detective para investigar su pasado, eran demasiadas las vacilaciones que circulaban por su cabeza, las deducciones de éste último no eran malas, pero tampoco satisfactorias porque nadie como él sabía que el dinero todo lo compra. Seguían quedando muchas incógnitas por resolver y decidió ser él mismo quién buscaría la verdad, aunque para ello tendría que retroceder varias décadas, a la juventud de sus padres, al principio de sus orígenes… ¿Eran ciertas aquellas sospechas?, ¿Era el hombre que lo educo y enseño a caminar por la vida su autentico padre?, ¿Quién era él realmente?....

Con un argumento de lo más interesante, donde el amor es el pilar fundamental, los protagonistas son expuestos con mesura y delicadeza en su justa medida, armonizando con destreza identidades de aquel periodo con otros de cosecha propia.
Entre páginas viajemos por diferentes partes del mundo, como Mallorca, París o Japón, hasta llegar al nacimiento de las perlas naturales en Tahití. Una excelente narrativa de escenarios exóticos nos hará sentir la brisa marina y la calidez de sus aguas. Con diálogos frescos, ligeros y cargados de sentimientos.

Eva García Sáenz, nos presenta una apasionante historia llena de amor, dejando claro manifiesto de su gran conocimiento en este género, donde atrapa al lector desde el principio y confirmando así su caudal infinito para convertir al leyente parte de lo narrado.
Con La Saga de los Longevos, había dejado un listón bien alto, fue un éxito total. Y ahora con Pasaje a Tahití ha vuelto a superarse a sí misma, dejando a sus incondicionales con ganas de más.

¡Eva, gracias por el viaje, ha sido realmente extraordinario!