martes, 16 de septiembre de 2014

DONDE ACABAN LOS MAPAS, de Ana Belén Rodríguez Patiño (RESEÑA)

“Recuerdo un acuario gigante en un restaurante chino, con una cascada sobre rocas artificiales, pero tan real como las del mismísimo Niágara, y un chorro de agua que saltaba a borbotones”.

Llevaba viviendo en París el tiempo suficiente como para sentirse cómoda y feliz; se adaptó  perfectamente, disfrutaba de sus paseos por los hermosos jardines y las calles más concurridas, dejándose embelesar por los escaparates o el apetitoso olor de las cafeterías donde el olor a bollería recién hecha era constante y una tentación. En aquel año, Alicia, comprobó que París era su lugar en el mundo y su alma viajera estaba en paz. Llegó ligera de equipaje, pero cargada de ilusiones y se sentía de lo más satisfecha. En su mochila almacenaba el recorrido por diferentes ciudades nacionales y europeas, de las que conservaba gratos recuerdos y un rosario de amistades.

Atrás había quedado Cádiz natal y una relación con Álvaro estancada en los años, en ese aspecto no tenía nada decidido, la comunicación entre ambos era mínima, por no decir nula y hasta no volver a España lo tenía aparcado en la memoria y  enfriándose en el corazón.
Le encantaba callejear por los bulevares y paseando entre los muchos negocios abiertos encontró su nuevo trabajo en “El Bosque Galo”, un comercio original y con mucho encanto; lo que empezó siendo un simple empleo pronto sería un reto constante, su propietaria Rose Marie le iba ampliando el abanico de participación y juntas decidieron darle un nuevo impulso al local añadiendo nuevas actividades y clases, todas enfocadas a la espiritualidad que se respiraba en el ambiente y que transmitían a sus clientes. Alicia y Rose Marie, se ponen manos a la obra para ello necesitarían profesores destinados a cada proyecto; respondiendo a uno de los anuncios se presentó un envejecido, callado y enigmático, Jing Tao, para impartir las clases de Taijquan, más conocido como Taichi y Qi Gong utilizados en la medicina tradicional china.

La juventud unida a la curiosidad de Alicia no tenía límites y aquel hombrecillo de apariencia simple despertaba en ella una gran ternura, qué conjuntada con su pericia y buen tacto, permitiría que poco a poco sus diálogos fueran más extensos,  dejando de tener como respuestas simples monosílabos o respuestas neutras, comenzando así una entrañable amistad. El vapor de las tazas de té despierta la memoria escondida de  Jing Tao, sin prisa pero sin pausa, va hurgando en un pasado demasiado apelmazado.
Jing Tao, huía de sus orígenes, pero conservaba la tranquilidad, las costumbres y la humildad de sus lejanas raíces. Se sentía perseguido y vigilado, aunque también era un maestro en esfumarse de manera sigilosa y sin dejar rastro;  lo que en principio parecía una mera obsesión sin sentido del anciano acabo siendo una realidad de la Alicia fue partícipe desde la más absoluta ignorancia y sin más, un buen día desaparece al cerciorarse que su pasado está demasiado cerca.
Para Alicia, descubrir el pasado de Jing Tao era todo un reto; muchas preguntas que tendrían respuestas de lo más inesperadas para ella e incluso para el propio Jing Tao, quien vivía entre el pasado y el presente, la fantasía y la realidad o los miedos y sus fantasmas.

Me resulta complicado catalogar esta novela dentro de un único género, porque su exquisita trayectoria histórica es un pilar importante, tampoco puedo considerarla romántica aunque dentro se esconde una maravillosa historia de amor, destacaría de ella la originalidad de su trama plasmada en tiempos diferentes, sin llegar a ser cargante de misterio. Es una novela de grandes valores y lo que implica en cada etapa de la vida.

Con un mapamundi de personajes  variados, culturas diferentes e indianos de vidas variopintas, veremos cómo los caminos de la amistad, el cariño y el amor, se cruzan en la confabulación de DONDE ACABAN LOS MAPAS, una emocionante novela que no deja indiferente a nadie.

Ana Belén Rodríguez Patiño. Haciendo gala de su buena pluma, nos ofrece una obra primorosa en todo su esplendor, generosa con el lector y demostrando un estilo sutil y embaucador desde el principio. Es maravilloso viajar contigo.
¿Cómo darte mi sincera felicitación sin recaer en elogios?

¡GRACIAS POR TAN FASCINANTE NOVELA y gracias por tu imborrable sonrisa!