jueves, 17 de septiembre de 2015

SIROCO, Javier García Martínez (RESEÑA)

Valencia, Julio de 1.991.  

“Vamos a buscar a tu mamá, Victoria”

Aquella fecha quedaría grabada en su corazón para siempre, no necesitaba señalarla de manera llamativa en ningún calendario de los años posteriores, porque siempre llevaba el cálculo de los días como reo cuenta su condena. Ese día marco un antes y un después, su alma se rompió en tantos pedazos como gotas caen del cielo en plena tormenta.
La agencia tampoco pasando su mejor momento, "los detectives", sólo eran contratados para casos simples, sin complicaciones, expedientes de poca importancia y fáciles de cobro ya que la situación no permitía arriesgarse; descubrir infidelidades y alguna trampa de poca monta, le permitía llegar a final de mes arrastrando alguna deuda de escasa importancia.

A través de un abogado, le hacen una suculenta oferta que bien podría solventar su penosa economía, cambiar el color de los dígitos de su libro de cuentas, cubrir algún que otro impago y también frenar el crecimiento de la deuda salarial pendiente con Laura desde hace meses. Una vez informado, Ventura, no sé sentía capaz de investigar algo de tanta envergadura, aunque sí sé sentía con cierta obligación económica. Su autoestima estaba más hundida que un submarino en pleno océano de rencores, con el tiempo se había acomodado a casos sencillos, donde contemplaba el paso de las horas recostado en su viejo coche a la espera de esa imagen probatoria que cerrará otro sumario. Atrás había quedado el activo y eficaz detective que no descansaba hasta dar por cerrado un expediente, él qué fue un ejemplo a seguir por sus compañeros y superiores; cómo habían cambiado las cosas para Jorge desde aquel fatídico verano.
Aceptó la investigación para un importante empresario, no sin sentir los reparos y la impotencia ante algo que parecía ser de gran relevancia y que le pondría en más de un apuro.
En Valencia el calor hacía apretaba con justicia y cobijarse bajo una sombrilla era otra forma de esperar sin levantar sospechas. Quiso la casualidad o el destino que Jorge tomará un refrigerio disimulando su guardia y Anthony pasará por allí en su ruta de venta diaria como vendedor ambulante.  Dentro de sus posibilidades, el detective, seducía a Laura con detalles que demostraban sus buenas intenciones a pesar de sus limitados recursos y en está ocasión, la obsequiaría con un complemento más falso que un billete de cuatro euros; con aquella inversión hacia feliz a dos personas: a su paciente secretaria que luciría orgullosa aquel presente y al vendedor ambulante que transmitía tantas carencias en su mirada.

Anthony, había sido un superviviente de una infernal travesía, llegar a España en patera era jugarse la vida en cada ola surcada. Venía ligero de equipaje pero cargado de esperanzas. Su misión era encontrar a la mujer que le dio la vida y de la que no tenía noticias desde años. Solamente su fortaleza le ayuda a superar el día a día con la mitad de lo mínimo y cada jornada cargaba con un sinfín de objetos que le podrían aportar lo justo para subsistir, aunque en otras muchas hacía ayuno obligatorio. Anthony, huyó de su país, pero se acompañó de una voluntad noble y una careta que tapaba su tragedia. ¿Quién no ha sido cliente de un top manta?, ¿Quién ha omitido comprar algún objeto a un vendedor ambulante? Anthony, era de estas personas viven con el miedo pegado a la sonrisa, que soñaba ser futbolista famoso y en quién podíamos intuir más sueños que realidades.

SIROCO. No es una única historia, es un conjunto de situaciones paralelas en las que el azar y las penurias individuales juegan un papel de suma importancia. Con personajes totalmente creíbles y problemas tan afines a la realidad actual qué nos pondrá a prueba ante cuestiones de gran relevancia social que ocupan gran parte de la prensa diaria.  Un detective fracasado y un inmigrante ilegal, verán sus vidas unidas de manera paralela, aportándose mutuamente llegaran a entender algo tan vital como “la lealtad y la amistad”.
Al paso de páginas, he llegado a sentir esa impotencia que a diario abre los informativos con victimas desesperadas por encontrar un futuro mejor, una supervivencia o salvar la propia vida de una guerra injustificada y que en alguna ocasión encuentran una mano amiga. Con SIROCO, nos involucraremos en diferentes narrativas que pondrán a prueba nuestros propios puntos de vista en según qué cuestiones sociales.  Que el lector no espere encontrar a un único protagonista, porque no lo encontrará.

Hace tiempo, tuve el gusto de leer a Javier que recién publicaba “Historias desde la almohada”, ya por aquel entonces, me sorprendió gratamente el estilo templado, claro y transparente como el mediterráneo que el firmante me transmitía. Desde entonces y a través de las redes he seguido sus pasos, personalmente me encanta y espero seguir leyéndole durante mucho tiempo… Es agradable verte crecer como autor, porque en cada novela te superas, ¡nos vemos en la próxima!


¡FELICIDADES JAVIER!.. Ha sido fantástico sentir la brisa marina a tu lectura.