sábado, 14 de noviembre de 2015

DIAMANTE AZUL, Care Santos (Reseña)

Todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido curiosidad por nuestros antepasados; abuelos, bisabuelos, etc., también hemos disfrutado de sus “batallitas” y todos conservamos en nuestro corazón la ternura, el cariño y los besos que tantos pijamas de amor nos hicieron.

“No encontraba más explicación que el destino y la necesidad de calcar su vida a la de su progenitor”

Entre las páginas de Diamante Azul, encontraremos varias historias engarzadas por el vínculo familiar y descendiendo hasta el nacimiento del apellido como tal, un apellido que llevará incrustado entre sus letras una maldición tan antigua como el color negro.
Será la propia Teresa Pujolà quien contará a su nieta la verdadera leyenda de su dinastía, desde el principio, de manera cronológica y con todo lujo de detalles su mente se abre como se pueden abrir las alas de un pájaro que alza el vuelo.

Teresa Pujolà, siempre fue una joven inquieta y ansiosa del saber, no se conformaba con los quehaceres estipulados a las adolescentes casaderas o comprometidas, como era su caso; se resistía a la imposición social que acompaña al sexo del bebe desde su nacimiento. Hija del tintorero de la comarca Florian Pujolà, sentía verdadera inquietud por saber y participar en el proceso artesanal de fabricar colores, decolorar lanas, tejidos, etc.  Ella, aspiraba a sentirse útil en el negocio a pesar de la negativa paterna, por ser considerado un trabajo duro y de hombres; era una mujer adelantada a su tiempo, en pensamiento y obra.  La tintorera, era el negocio familiar heredado de sus antepasados, en él se adiestraban a los infantes varones desde una edad temprana para la sucesión empresarial que tan buen estatus social y económico les aporto durante décadas, posición que su hermano rechazó en reiteradas ocasiones.
Teresa, había sido comprometida con demasiada antelación a un futuro notario, un estudiante tan aburrido como desganado y tan enclenque como una marioneta sin cuerdas en manos de su señora madre, la viuda Sust; una mujer que no tenía más labor que organizar vidas ajenas y transportar chismes de un lado a otro. Ambos jóvenes llegan a la conclusión de lo que será con toda seguridad un matrimonio fracasado y planean de común acuerdo una estrategia que les hará ganar tiempo a la vez que mantendrán a ambas madres satisfechas.

El negocio fue boyante varias generaciones y contaba con la confianza de una buena clientela; una crisis le obligo a asociarse con Viladevall, hombre poco dado al trabajo, pero sí conocedor de la buena vida. Será esté socio, quien arrastrará al negocio a una ruina insalvable, incluido el patrimonio del patriarca Pujolà.
La ruina familiar fue inminente, sus ahorros y sus bienes mermaron como si fueran kilos de lana en pleno proceso de elaboración, situación que Florian asume con gran tristeza y sin el apoyo de su mujer, qué de manera perniciosa, parece disfrutar de las desgracias empresariales del marido, mientras ella, airea el estandarte de la bonanza totalmente impropia a la realidad, él pasa horas perdidas admirando su “Diamante azul”, su mayor tesoro estaba en el interior de aquella morada esquelética, digna de tanta belleza y suntuosos coloridos.



Ajena al derrumbe económico de la casa Teresa, comienza un romance adolescente con Claudio, el lechero de la casa; utilizando a su profesor de piano, Eusebio Fort, como mensajero en ambas direcciones para sus citas y encuentros. Los jóvenes enamorados contraen matrimonio antes de ver salir el sol, con los justos testigos y la ausencia de familiar de la novia; no era la boda que había soñado pero las circunstancias se imponían.
No quiero cerrar esta crónica, sin comentar el factor supersticioso que acompañaba al dong, dong…, del viejo reloj de pared que funcionaba a su propio ritmo, de manera desordenada y anticipando malos presagios.

Enlazando historias tan apasionantes como las expuestas (estas son solamente unas pinceladas), Care Santos nos remonta a un tiempo remoto, donde el peso económico familiar recaiga en la espalda del cabeza de familia y la mujer tenía limitadas sus actividades, ya que dependiendo del estatus eran criadas o señoras. Cuando uno/a ya tiene cierta edad, se da cuenta que las –batallitas- de los abuelos no fueron tan –batallitas-, en ellas se esconden muchos dramas, necesidades y fantasmas que es mejor no molestar, y qué tampoco fueron tan divertidas como nos las narraron, aunque en su momento nos dejaron con cara de bobalicones y con la boca abierta por lo divertido de las –historietas-.
Con un ritmo ameno y muchas veces a modo de fábula, nos adentra en unas vidas llenas de anécdotas. “Diamante azul”, está repleto de pasajes pasionales, sentimientos, calamidades y un alto concepto del honor. Historias contadas y recordadas con la dulzura que aportan los años vividos de unas manos gastadas.
Su lectura, bien merece el tiempo empleado y saborear cada personaje con la vehemencia que fue escrito, dará a su lector la sensación de viajar a otro tiempo o incluso de admirar a algún personaje en particular.
La carrera literaria de Care Santos, está asentada por sus numerosas publicaciones, incluida “Deseo de chocolate” obra ganadora de varios premios. Con “Diamante azul”, seguirá cautivando a sus lectores una vez más.

“Y ahora regreso al lugar exacto de la posteridad que me corresponde, que ya saben cuál es. No es tan grave, créanme. Al fin y al cabo, todos existimos sólo para ser olvidados”
-TGL-