lunes, 15 de febrero de 2016

EL LADO VERTIGINOSO DE LAS COSAS. Gianrico Carofiglio (Reseña)

La mañana, rutinaria y sin aliciente, se presentaba como una más para Enrico Vallesi. Envuelto en una forma de vida que detestaba, pero incapaz de encontrar la motivación necesaria para cambiar un presente y un futuro que se alejaban por completo de sus sueños, Enrico se limita a contemplar el devenir de las horas tratando de sobrevivir y sobre todo de no pensar.
Sin embargo, aquel día, una serie de decisiones intrascendentes, en qué lugar del bar tomarse el desayuno, qué periódico elegir, en qué página detenerse a contemplar unos titulares, en principio, carentes de interés para él, cambiaría por completo su mundo.
La narración de un robo en su antigua ciudad, Bari, llama su atención. Sin demasiado interés recorreré las letras que conforman la página del periódico, hasta que sus ojos se detienen en el nombre del asaltante, que ha resultado muerto en el atraco.
Aquel nombre y aquel apellido se clavan en su mente provocando que todo su cuerpo se tense. Sin parase a pensar, en ese momento no quiere, o no puede hacerlo, abandona el bar y también la ciudad.

Incapaz de sincerarse consigo mismo, y sin tener claro lo que busca, Enrico se aleja de Florencia para dirigir sus pasos a Bolonia y desde allí a su antiguo hogar, en Bari.
La ciudad de su infancia y de su juventud guarda demasiados recuerdos con los que necesita reencontrarse y demasiadas dudas que precisa aclarar, si desea salir de la situación de apatía que le consume desde hace años.
El primer lugar al que Enrico debe encaminarse al llegar a Bari, es la casa de su hermano Ángelo. Tres años mayor que él, sigue viviendo en la ciudad, junto a su esposa Patrizia y sus dos hijas gemelas Paola, y Vittoria. A pesar de no tener ningún motivo para permanecer distanciados, los dos hermanos hace años que no mantienen comunicación. Sus vidas, marcadas por los caracteres diferentes de ambos, se han ido alejando con los años sin que ninguno se molestase en evitarlo. El reencuentro, confuso en un principio, crea en Enrico la necesidad de conocer mejor a Ángelo y también a sus padres a los que siente que perdió sin llegar a entender sus vidas.

Regresar a las calles que le vieron crecer obligan a Enrico a recordar sus años de colegio. La reflexión sobre las relaciones con compañeros y profesores le devuelven la imagen de Celeste, una joven profesora sustituta que, en pocos meses de convivencia en el aula, logró la admiración y el respeto de todos sus alumnos, y en el caso de Enrico, quizás algo más.
En un intento por unir las piezas dispersas del puzle de su juventud, Enrico busca a Stefania, la única amiga que recuerda de sus años de colegio, la única persona que parecía conocerle lo suficiente como para hablar de su pasado, Enrico necesita saber la imagen que la gente recuerda de él. Tal vez, a través de la visión de los demás puede llegar a comprender quién es, y los motivos que le han llevado a la vida que ahora soporta.
El reencuentro con Stefania resulta más duro y complejo de lo que él jamás hubiese imaginado, sin embargo, su cercanía le ayuda a recordar el cariño incondicional que la muchacha le profesaba cuando juntos, disfrutaban de las tardes y fines de semana sin clases.
La conversación con su amiga, conocer sus secretos y el dolor por el que ha pasado, sirven a Enrico de resorte, debe cambiar su vida, volver a redirigir su destino, porque la vida, rara vez da una segunda oportunidad y si él resultaba ser uno de los privilegiados que dispone de este regalo, no debería desaprovecharlo.
Durante todo este proceso de descubrimiento de su pasado, Enrico siente como cada vez, el dolor por la ruptura con su pareja, se hace más lejano y con él se van también parte de sus miedos.

El lado vertiginoso de las cosas presenta dos historias paralelas con el mismo protagonista, Enrico Vallesi. En una parte se nos muestra la situación actual del protagonista, su momento presente, con sus miedos y sus fracasos. Según avanza la trama, el lector va conociendo datos sobre Enrico, sobre su mundo y sus fracasos, y sobre los motivos que le han llevado a sentirse tan desgraciado, sin fuerzas y sin ánimos para cambiar. Sorprende, por poco habitual, que la narración en esta parte de la historia se realice en segunda persona, creando la sensación de que alguien ajeno al personaje le está hablando sobre su día a día y sobre lo que hace o debe hacer. Estos capítulos están marcados en su inicio por un número, en contraste con la otra narración en la que aparece Enrico durante sus años de adolescencia, en la que la historia se presenta contada por él mismo, en primera persona, lo que provoca una mayor cercanía, logrando que el lector empatice más con el personaje y que aparecen encabezados por el nombre del protagonista.

El lado vertiginoso de las cosas nos habla de lo duro que resulta detenerte en un momento de tu vida, y comprobar que tus sueños de juventud se han perdido en el camino, que las decisiones tomadas en un momento de tu existencia marcan no solo tu presente si no también, tu futuro. Sin embargo, nos encontramos con una novela, que, aunque puede resultar dura y en momentos amarga, tiene en su final una opción a la esperanza, al mostrar como con sacrificio, asumiendo riesgos y saliendo de nuestra posición cómoda podemos pelear por hacer realidad unos deseos que considerábamos inalcanzables.

El autor de El lado vertiginoso de las cosas, Gianrico Carofiglio, nació en Bari, en la zona sur de Italia en 1961. Hijo de la escritora Enza Buono. Magistrado desde 1986, ha trabajado como procurador antimafia de su provincia, participando en casos contra el crimen organizado, la corrupción y la esclavitud sexual. Años después centró su vida laboral en la política. En 2008 fue candidato al senado por el Partido Democrático de Italia, saliendo elegido para el puesto.
Sus novelas protagonizadas por el abogado Guido Guerrieri son un gran éxito de ventas y público y han obtenido numerosos galardones, siendo traducidas a veintisiete idiomas.

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