jueves, 15 de noviembre de 2012

UNA TIENDA EN PARIS, de Maxin Huerta


Huérfana desde niña, Teresa Espinosa, se queda al cuidado y bajo la tutela de su tía,  una hermana de su madre. Era estricta y dura en su educación, sobria en sus modales y nada generosa en sentimientos. Poco ó nada se parecían las dos hermanas y esa gran diferencia,  hacía que Teresa sufriera en silencio la rigidez  de su tía y  la ausencia de una madre cariñosa y dulce.

Su vida transcurre entre las horas perdidas, el negocio familiar  y las clases de pintura que compartirá con sus únicas amigas y bajo la vieja mirada de su profesor, quien le daría un impulso para buscar los colores en su vida.

La compra de un cartel de madera antiguo, le provocaba una serie de intrigas,  lo que fue una compra absurda, le despertaría en ella una curiosidad desconocía y guiada por un impulso de descubrir que había detrás de ese cartel, abandona su ciudad, sin dar explicaciones ni justificación de sus planes.

Dejando atrás una vida cómoda y vacía, decide mudarse a París, persiguiendo un  sueño  y  buscando esa felicidad que brevemente vivió una vez.

En París, decide abrir lo que antiguamente fue una tienda, ya en el  viejo local  encontrara algo que avivara  su curiosidad. Una serie de fotos de principios de siglo. Quien era la chica de las fotos?, ¿Porqué sentía aquella afinidad?