miércoles, 5 de junio de 2013

EL JURADO NÚMERO 10, de Reyes Calderón


Mi opinión:

Desde el siglo XV, la Dama de la Justicia ha sido a menudo representada con los ojos vendados. La venda en los ojos representa la objetividad, en que la justicia es, o debería ser impuesta objetivamente, sin miedo ni favoritismos, independientemente de la identidad, el dinero, el poder o debilidad; la justicia ciega  e imparcial. Pero ¿somos todos iguales ante la Ley?, de manera irónica, creo que no, basándome en hechos reales y que todos vemos y oímos cada día.

Con EL JURADO NÚMERO 10, conoceremos de manera subjetiva como se aplica la ley en un proceso concreto. En este que nos ocupa y de la mano del abogado Efrén Porcino, podemos comprobar que efectivamente la justicia favorece a quién bien manipula, datos y  pruebas, eso sin olvidar el poder que tiene “el hermoso caballero, don dinero”, ¿es licito obtener la sentencia deseada, aunque la verdad sea contraria a la justa resolución? Nos sentaremos la vera de Efrén y asistiremos como espectadores a todo el juicio, conoceremos a los miembros del jurado popular, a la defensa, a la fiscalía y a todos los testigos, pero, ¿Son todos fieles a lo que Ley impone?





Los líos de sabanas que, Salomé, su socia y secretaria tenía le implica de manera absurda, poniendo en juego su bufete “Romaní y asociados” y con ello su carrera como abogado, su libertad como individuo y su propia vida como persona. Se verá enredado en una trama que desde el principio le queda grande, hombre de escasos meritos laborales, pero grande de cuerpo y conciencia, no duda en ayudarla.
Su físico poco agraciado le suponía los inconvenientes habituales de un obeso, lo que en muchas ocasiones era causa de mofa y ciertas limitaciones, pero sin mermar un ápice su inteligencia, cosa que le sucedía en su anterior despacho, sobre el que él tenía un enigma, ¿qué tenían en común su difunto padre y su ex jefe?
  
“Si quieres ser rico, no te afanes por incrementar tus bienes sino por reducir tu codicia”
  



Reyes Calderón, nos invita a tomar parte de algo tan hermoso como es la aplicación de la Ley y nos muestra los entresijos existentes. Con unos diálogos sencillos, sin legalismos y total transparencia, nos relata una fantástica historia, donde la amistad, el deber y el honor van de la mano.
He de confesar y confieso, que DERECHO siempre fue mi carrera anhelada, lo cual me ha hecho disfrutar de este ejemplar, con gran disfrute.

¡HA SIDO UN ENORME PLACER!   Gracias