sábado, 26 de octubre de 2013

EL MATARRATAS, de Mar Cantero Sánchez (Reseña)

“La identidad es algo que no se encuentra, porque no se puede buscar lejos aquellos que siempre nos acompaña”  (Mar Cantero)

Se encontraba en Madrid rematando con Viki y Elena los últimos detalles necesarios para  su inminente viaje a Jagaluz (India). Los tres formaban parte de una ONG y aunque no existiera un cargo como tal, Elena era quien dirigía y organizaba el grupo, con sutileza y mano firme hacia que todo funcionara a la perfección. También entre ellas existía un desafío en el qué ambas competían por la compañía y el amor de Ángel.
Después del éxito obtenido con su primera novela, necesitaba recuperar su anonimato y su insípida vida, más allá de los revolcones con Viki y los sueños provocados por el whisky, esa era la razón que le unía a aquella ONG y la causa del viaje.

Horas antes de partir, Ángel, recibe la carta de una vecina de su madre, está, le advertía del cercano final de su madre, que víctima de un cáncer, ya agoniza. Con aquella misiva, todos sus planes se fueron al traste.

No tuvo más opción que regresar al pueblo que le vio nacer y que tanto despreciaba, Viki le acompañaría, así al menos, el mal trago sería más llevadero, ella era conformista y él se dejaba llevar por sus apetencias, después de todo las cosas entre ellos eran sencillas y simples, sin explicaciones ni ataduras, su amistad nadaba en la misma dirección.

La llegada al pueblo, despertó en Ángel, aquella parte de su pasado que un día dejo atrás. De lejos vio al abuelo, sentado en la misma piedra de siempre y fumando su inseparable puro, permanecía quieto y callado, escondido en su propio limbo y así llevaba años, desde la muerte de su padre. La casa permanecía tal y como la dejo, la austeridad y los elementos básicos, eran los únicos enseres que llenaban aquellas cuatro paredes, parecía que el tiempo se hubiera detenido, ¡cuántos sentimientos mezclados!
Cerrando los ojos, Ángel, aún sentía en su interior las despectivas palabras de su abuela -¡Mosca cojonera!-, como ella le decía, una mujer huraña y déspota, a quién la vejez no suavizo y que sembraba la discordia en la familia a la mínima oportunidad.
El recuerdo de un padre osco, nada cariñoso con él y menos aún con su madre, un padre que le profesaba más miedo que respeto, un padre que mantenía en alarma  continua a una madre indefensa y a el mismo, un día sí y otro también.

Solo los años pusieron orden a todo lo mezclado en sus recuerdos, a lo soportado y sufrido junto a su madre, algo, que también les convertía en cómplices de un secreto que solo merecía ser escuchado por una persona que le amara y fuera capaz de escuchar sin juzgar.

Allí se encerraba una infancia que restaba mucho de la felicidad o la inocencia merecida de aquellos años, aún percibía el molesto olor de tabaco cuando el abuelo le contaba historias, aún recapitulaba cuando se fugaba a casa del “tío Plumas”, para jugar con los perros y donde inicio su afición a la lectura o cuando las jornadas pasaban volando con sus amigos de fechorías. Nunca la definió como una buena etapa, pero tampoco conoció otra.


EL MATARRATAS, es un largo y detallado paseo por la memoria, colmado de tristezas y quejas ocultas, colmado de sinceridad y donde sentirás en propia piel que nadie es perfecto, porqué, ¿Quién no guarda trapos viejos en el armario?

Mar Cantero Sánchez, nos evoca a una España rural, plena de parajes silvestres descritos de manera sutil. Con textos frecuentes y rústicos, típicos de los labradores. Personajes tratados con esmero y cuidado, unos llenos de crueldad y otros sobrados de insensibilidad.

¡GRACIAS, MAR!… por haber creado esta NOBLE y EMOTIVA NARRACIÓN.

Nota  personal:
Si resulta complicado escribir una reseña, más difícil todavía lo es, cuando un excelente prólogo de PEPA ROMA, autora de larga trayectoria escrita, te abre el portal a tan magnífico relato y donde su propia autora cierra el libro con una CARTA AL LECTOR.
No quiero, ni pretendo llegar a su altura, pero desde el cariño y el respeto he hecho esta reseña.