domingo, 4 de mayo de 2014

AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre) 1ª Parte, de Leo Mazzola. (RESEÑA)

Llevaba un tiempo vegetando en una relación que ya no tenía más futuro y final que el acontecido. De poco le sirvieron los años acumulados en su matrimonio con María o los hijos existentes.
Alejandro, se sentía vacío por un cúmulo de cosas; su mala situación laboral como arquitecto en paro y  su edad para la búsqueda de empleo, desembocaba en una apretada economía; la escasez de vida social, y la soledad entre aquellas cuatro paredes, fueron los puntales que le hicieron volcarse en aquella pantalla plana y resplandeciente, que ponía en sus manos la oportunidad de adentrarse en un mundo virtual, donde pocas cosas son reales, donde uno configura su vida en los formularios de un frío perfil, que poco o nada transmite de la persona y sus sentimientos. 

Cumplimentando datos y adjuntando imágenes, Alejandro, se sumergió en distintas webs de felicidad imaginaria, los chats de juegos que eran -el modus operandis- perfecto para obtener como resultado el conocer a gente tan solitaria como él mismo. A través de estas páginas, Alejandro navegaba buscando un contento inexistente en la mayoría de los casos, peregrinaba buscando un poco de aquel bienestar ya arrinconado en su memoria.
En más de una ocasión descubrió mujeres con las que llegó a tener aventuras o relaciones de segundo plano, no tuvo escrúpulos para ser infiel a su ex y  no ponía objeción si ella era casada y ocupaba él mismo el lugar de amante, llegando incluso a desplazarse a los destinos necesarios para tener encuentros breves, pero todas eran tan fugaces como apasionadas y Alejandro, va de fracaso en fracaso, haciendo al mismo tiempo un viaje por su pasado.


En AMORES PROHIBIDOS, las redes sociales ocupan gran parte de su contenido, lo que nos demuestra en Alejandro, la necesidad constante de comunicación a través de sus diferentes medios, Chat, Email, MSN, donde su protagonista demostraba sus artes de conquistador, hasta obtener su presa; pero de nula vida social con el sexo contrario. Bien es cierto, qué en los tiempos que corremos este método ha sido testigo de hermosas y fértiles historias de amor,  donde no existe distancia en el enamoramiento de ambas partes.
Leo Mazzola, nos ofrece una historia que más bien parece un monólogo, con escasos diálogos y excesivos “correo va y correo viene o transcribiendo lo que serían diálogos de chat”, resulta un tanto fatigoso en algunos capítulos y lento en su avance. Sus personajes femeninos, son limitadamente desarrollados y tan tenues como efímeros.
En los pasajes eróticos, su lenguaje comedido y buen gusto los hace verídicos, quedando clara la visión y la ternura masculina, que es de admirar.
Agradezco a Leo Mazzola, una amena lectura, las sonrisas y los cabreos despertados al paso de las páginas. Espero con ganas la segunda parte.
¡LEO, LEERTE HA SIDO UN PLACER!