domingo, 8 de junio de 2014

LA MUJER QUE LLEGÓ DEL MAR, de Mercedes Guerrero (RESEÑA)

Cambio su carrera de periodista por la de escritor, dejo de ser conocido para ser famoso, degusto las mieles del éxito para quedarse con las hieles del fracaso. En los últimos tiempos la vida de Martin Conrad, parecía haber dado un giro total, necesitaba remontar su mala racha y volver a publicar una nueva novela que le devolviera su autoestima y el prestigio profesional.
Resolvió poner tierra de por medio convencido qué un cambio geográfico le aportaría aquella oportunidad que tanto necesitaba, tomo como destino Irlanda; ubicándose en una pequeña cabaña a las afueras de Cork, un hermoso pueblo costero, con más misterio del que se imaginaba, en el cual se sentía en paz y donde con paciencia esperaba la inspiración que tanto se le resistía.

Un absurdo mal entendido, le hizo considerarse salvador de la vida de una joven pelirroja que al borde del acantilado contemplaba el puerto, pasado el sobresalto ambos se despidieron sin ninguna explicación, ni presentación.
Días después volvieron a coincidir y en tono petulante Amanda, le aclaro la mala interpretación de lo sucedido, lo cual derrumbo al periodista, que después de confesarle el motivo de su estancia le anticipo que sería la protagonista de su nuevo proyecto, pues aquel error le había despertado su inspiración adormecida; Amanda, en un acto de generosidad le confeso que aquel pueblo había sido testigo mudo de una historia muchos atrás; sin más preámbulo ambos llegaron a la conclusión de que Martin necesitaba una buena historia para restituirse como escritor y Amanda conocía de primera mano una leyenda digna de ser publica y  olvidada en el tiempo.

En los siguientes encuentros, Amanda, comenzó a relatarle de manera dosificada, entre cenas y paseos, la vida de Eva Rosenberg, “LA MUJER QUE LLEGÓ DEL MAR”, una joven adolescente que apareció arrastrada por la marea hasta aquel humilde puerto, después de naufragar del barco que la alejaba de una guerra y la obligaba a huir por su religión.
Sin pretensión por ninguno de los dos, las valiosas confesiones se acoplaban más al paso de los días, Martin admiraba tanto a su oradora como a la protagonista de su próximo texto y sentía que la comodidad presencial era mutua, las confidencias pasaron de lo meramente literario hasta llegar al fondo de cada uno.
Cada año, en el pequeño pueblo se celebraba un evento puramente náutico, eso atraía a multitud de turistas y también a un dicharachero americano que aparentando pura admiración socarrona,  pretendía sonsacar información con un fin totalmente contrario.

Una gran novela que nos plasmará, las dificultades de supervivencia en una época que la religión era perseguida como delito;  ser Judío era causa de presidio o muerte y muchos fueron los inocentes que dejaron sus vidas en las miles de cárceles o barracones que los Alemanes establecieron como cementerios  en la Segunda Guerra Mundial, tampoco falta una hermosa y tierna historia de amor, que pondrán a prueba la grandeza humana.

Mercedes Guerrero,  es la primera ocasión que tengo de leerte, pero puedes asegurar que no la última. Fantástica.
¡Gracias por tan maravillosa novela!