viernes, 2 de enero de 2015

LA SANTA, de Mado Martínez. (RESEÑA)

Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere….
Me querrá… Tiene que quererme, venir conmigo, acompañarme a todas partes… He estado a un pétalo de sus labios. Tengo que matarla. Mañana…Mañana todas las flores de su boca serán mías... (extraído de la novela)

Por fin Rebeca de las Nieves, cumplió uno de sus sueños poco antes de morir.  La apertura de aquel internado para señoritas en la zona más abrupta de Asturias, completamente rodeado de los montes más salvajes y  por los picos más hermosos de la zona Astur, eran completados con sus infinitos bosques parecían no acabar nunca y un río naciente de los deshielos proporcionaba a la zona una vegetación verdaderamente hermosa, mágica y al mismo tiempo temida. Situado en un marco incomparable… donde habitaban algo más que los animales salvajes de la zona…
La política franquista del momento imponía incluso el tipo de nombre que debía figurar en su entrada, "Rosas del Cares" aunque para toda la comarca era conocido como el internado "Manderley".

Rebeca, dejó huérfanas a sus tres hijas de diferentes edades y un marido lleno de amargura tomo las riendas del centro con la inestimable ayuda de su fiel gobernanta Esther, que en muchas ocasiones compensaba a las niñas con un poco del cariño maternal qué tanto necesitaban. Antonio Lucero, dirigía la institución con absoluta disciplina, para él no existía el cariño paternal ni creía en aquello que no pudiera ver por sí mismo o palpar con sus manos; sus sueños quedaron tan lejos como la distancia terrestre que los separaba; y verse obligado ante la situación afloraba su amargor y disgusto que él volcaba en las pequeñas.

En "Manderley", no existían lujos, vivían con lo justo, llegando incluso a la precariedad. En “Manderley”,  el toque de Estrellas, de Luna, de Sol o al Alba los marcaba Benjamín el campanero y las niñas seguían escrupulosamente las ordenes que las campanas indicaban, por sus campanadas sabían cuál era la siguiente tarea. En "Manderley", los pasillos eran largos y oscuros; fríos y la humedad rezumaba por algunas de las paredes de gruesa piedra; las habitaciones austeras y justas de enseres. En "Manderley", las noches eran motivo de desvelo en muchas de las colegialas, echo que algunas aprovechaban para recorrer las grandes y misteriosas instalaciones. En "Manderley”, ocurrían cosas verdaderamente extrañas pero… ¿Qué eran aquellos ruidos extraños que aterrorizaban las noches? ¿Qué o quién podía hacer tanto daño a chiquillas tan inofensivas?...   Las crías tenían prohibido adentrarse en el abrupto arbolado, por eso siempre iban en grupo, sintiéndose fuertes e inocentes de los peligros que se escondían entre troncos y ramas; desconocían la maldad, sabían lo que era el  miedo, pero su curiosidad era tan poderosa como una sabrosa ración de tarta.

Misteriosamente y en diferentes momentos algunas niñas desaparecen y la tormenta de nieve que está azotando a la comarca dejaba al internado prácticamente aislado, lo que hacía imposible una búsqueda más completa, ¿Qué ocurría en “Manderley”? ¿Por qué sus vecinos tenían miedo al bosque y cada cuál daba sus excusas para no colaborar?..  En el pueblo circulaban rumores, una antigua fábula que el director se negaba a creer; “La Santa Compaña” había regresado, ¿Quién la invocó?, el Sr. Lucero era escéptico y para él aquellos rumores no eran más que pamplinas. El miedo se apoderó de la comarca, todos los habitantes parecían asumir la verdadera existencia de “La Santa Compaña”, que cada ciertos años se presentaba y arrastraba consigo un cierto número de niñas;  según contaba la leyenda, -esta dama- solo acudía cuando alguien la invocaba; dándoles a las pequeñas una muerte placentera y llevándose su alma a un mundo mejor, -esta dama- también ajusticiaba de manera cruel a aquellos que se interponían en su camino o no tenían una conciencia tan blanca como la nieve que les rodeaba, porque muchos de ellos no eran la persona que aparentaba, tenían sus propios secretos y para estos en especial reservaba un final atroz, pero.. ¿Existe realmente “La Santa Compaña?... ¿Cómo combatir aquello que se teme? ¿Por qué nadie daba una explicación a los hechos?..  Anoche soñé que volvía a Manderley…

Con un elenco de personajes de lo más variado, las más destacables son las alumnas inocentes y tiernas que viven en continuo sobresalto y que son las verdaderas piezas que “La Santa” ansia; personalmente me quedé atrapada en la bondad de Rosalía, que aun siendo ciega visual nos muestra su habilidad en muchas materias. 

Ya en otras ocasiones he reconocido que soy un tanto miedica y que en éste género los autores me ganan la partida, pero es un desasosiego tan agradable qué acabará gustándome, así qué después de esta publicación me declaro Madodiana … En esta leyenda mantendremos nuestros sentidos en alerta, ya que por cada línea leída el suspense aumenta, la intriga nos atará para seguir leyendo y la intriga llega a convertirse en una intriga emocionante.

Con este merecido premio Mado Martínez, y su novela “La Santa”, nos despierta muchas dudas sobre la vida después de la muerte, sobre la paz eterna después del tormento terrenal y sobre las tenebrosas leyendas que transitan en los pueblos o aldeas donde lo paranormal forma parte de su historia. Trasfiriendo como pocos el miedo psicológico, el suspense y una trama que aprehende, Mado nos lleva a un terreno tétrico, en el que se desenvuelve como nadie. 
No hace demasiado tiempo tuve el placer de conocerla, cuando ella estaba en plena gira de presentaciones y yo en plena lectura; a nivel leedor la sigo hace tiempo y desde luego me quito el sombrero por su provechosa juventud y su gran conocimiento del tema que aborda, el más allá en… La Santa.
Siempre es un placer leerte y seguir tus publicaciones, nos vemos….

¡Touché Mado, brindo por tus éxitos!