jueves, 9 de abril de 2015

HACIA LOS MARES DE LA LIBERTAD, de Sarah Lark (RESEÑA)

Mary Kathleen y Michael Drudy descubrieron juntos el primer amor, con una pasión pura e incalculable se entregaron al instinto carnal sin pensar en posibles consecuencias; los enamorados se prometían amor eterno y soñaban tomar algún día el barco que les llevara a la tierra prometida, a la tierra de las oportunidades y la libertad.
La familia de Mary Kathleen subsistía algo mejor debido a la profesión del Sr. O´donnell; mientras que la de Michael Drudy, sobrevivía a duras penas; sí a esto le sumaban la naturaleza pillastre del joven, el resultado le convertía en un candidato negativo ante el beneplácito de los padres de Kathleen como novio o futuro marido para la hermosa y dulce joven, aunque pronto sabrían del embarazo de la zagala y todo tomaría un giro en la vida de los jóvenes amantes.

Con el propósito de cubrir las necesidades y poder conseguir sus sueños, Michael, se dedica a destilar Whisky de manera ilegal, vendiéndolo holgadamente y aumentando así sus fondos para costearse los pasajes de los dos hacía la lejana América; Michael se vuelve un tanto confiado y esto solo le acaparará problemas, llegando a robar varios sacos de cebada al terrateniente de la zona en unos días en que la escasez de alimentos era causa de muerte entre muchos de sus habitantes. Las cosas se complican cuando es apresado y condenado por robo, lo que supone el destierro de Michael a la Tierra de Van  Diemen, esto truncará para siempre los planes de futuro y que cambiará sus vidas.

Para salvar el honor de la familia O´donnell y envolver la honra de Mary Kathleen, acepta casarse con el joven dicharachero tratante de caballos Ian Coltrane. Haciendo gala de su palabrería Ian Coltrane, se responsabiliza del hijo ajeno y propone emigrar a Nueva Zelanda para beneficio de todos asegurando una vida más prospera, aunque nada de lo prometido será cierto, pero  Kathleen, piensa que Nueva Zelanda no puede ser tan grande y se plantea la posibilidad de encontrar a Michael.

Desde ese mismo momento, los destinos de Kathleen y Michael tomarán rumbos distintos y sus vidas serán de lo más dispares, así que seguiremos su suerte y fatalidades por separado… Si bien, seremos testigos de un amor que les unirá de por vida.

Embarcado en una cárcel flotante con destino a Tierra de Van Diemen, Michael comparte nave con delincuentes de diferente calibre y sexo, que son separados en distintas cubiertas o en la bodega de la embarcación. Allí conocerá a Lizzie Owens, una joven Londinense más vivaracha que él; Lizzie, qué desde muy temprana edad aprendió a sobrevivir como podía, la calle era su casa y en la calle se ganaba la vida, unas veces robando, trapicheando con lo que fuera o prostituyéndose cuando su cuerpo empezó a marcar su silueta de mujer y ella lo tomó como una fuente de ingresos pasajera.
Lizzie, ayudará a Michael en multitud de ocasiones, llegando a formar una pareja de lo más peculiar; juntos sortearán las diferentes zancadillas que el destino les asigna, Michael conserva su mente soñadora en todo lo que emprende aunque la suerte le da la espalda en más de una ocasión; al paso de los días Lizzie va enamorándose de él, pero la honestidad de Michael sigue impune y le confiesa la hiriente verdad, “encontrar a Kathleen  y a su hijo allá donde estén”. Unidos salían al paso de cada trance; ella  tenía una ambiciosa mente emprendedora y veía un exitoso futuro en cada proyecto, sin embargo Michael era más fantasioso que realista pero buen trabajador; así subsistieron varios años, sin hogar estable y mucho mundo por recorrer. Juntos se dejarían arrastrar por las mareas de vida, estableciéndose en varias ciudades nacientes y con un futuro más o menos ventajoso. Seguir el fervor por la búsqueda de oro en las montañas sería su sueño más inmediato, aunque una vez más sería Lizzie quien aportaría más cordura, gracias a su buen temperamento y su limitada ambición tomara contacto con la tribu residente en aquella parte del rio donde el oro les esperaba con la paciencia de los días; instalados y sintiéndose afortunados dan rienda suelta a una pasión que les aportaría una felicidad pactada y limitada…. En esa felicidad transitoria tendría mucho que ver las condiciones impuestas por los Maorís y con quienes Lizzie se acoplaría a la perfección; en aquel rincón del río había suficiente oro para todos, aunque los nativos pusieran unas condiciones elementales para asegurar su bienestar. Lizzie estaba convencida de que aquel era el lugar del mundo que siempre había soñado; vivía desahogadamente, era tratada como una señora cuando bajaba al pueblo y sus vecinos Maorís la habían aceptado, la armonía entre todos hacía de la montaña un territorio perfecto y fructífero para todos; aunque Michael no pensaba ni sentía lo mismo, reconocía tenerlo todo, pero en su interior seguía perenne aquella llama del amor por Kathleen y una vez más partió con rumbo desconocido, soñando hallarla, ¿Se reconocieran Kathleen y Michael después de tantos años? ¿Sentiría Kathleen el mismo amor que a él le atormentaba? Muchas eran las dudas que atormentaban a Michael respecto a Kathleen y el hijo de ambos…

De manera paralela y con destinos bien diferentes los años siguen su curso….

La llegada a Nueva Zelanda, tampoco fue para Kathleen tal y como Ian Coltrane había prometido, pronto descubriría el verdadero carácter de su marido, la ternura que le garantizo en un principio se esfumo en tierra firma, transformándose en un hombre huraño, trafullero en los negocios y arisco con el hijo que ella aportaba, del cual ya se había lucrado desde el momento que acepto como dote las monedas que le costearon el viaje.
Llevaban una vida casi nómada debido a los chanchullos de Ian como tratante de ganado; pronto llegan dos hijos más que tampoco despiertan en Ian la sensatez como cabeza de familia. Sean el mayor, era la copia personificada de su padre (Michael); su serenidad y sensatez distaba con mucho de su hermano menor Colin, quien era digno predecesor de su padre, palpando el rechazo de ambos; después le seguía la pequeña Heather, hermosa, dulce y cariñosa como lo fue su madre a su misma edad.

Establecidos a las afueras de Canterbury formarían lo más parecido a un hogar; Kathleen entablaría amistad con su vecina más cercana, Claire, quien también vivía una situación familiar semejante a la suya, un marido hosco y un tanto antipático, que solo velaba por sus propios intereses.  La vida en casa de los Coltrane no era precisamente placentera, los malos tratos por celos infundados, su afición a la bebida y los continuos conflictos como comerciante, les alejaba del resto de los vecinos y poco a poco su mala fama crecía más rápido que alguna cosecha; actos que avergonzaban a Kathleen y que esta reparaba como pacíficamente podía, aunque después sufriera en carne propia cualquier desventaja.
Kathleen y Claire asentaron su amistad con las estaciones del año y en ese aprecio también formaban parte importante los hijos de ambas; Claire, con su ingenuidad transmitirá a Kathleen nuevas ilusiones, las dos saturadas por separado de sus matrimonios emprenden una aventura que las conducirá a una nueva vida y donde el futuro lleva el color de la esperanza. Unidas toman una importante decisión que le hará compartir mucho más que el mismo techo y juntas comenzarán un viaje donde descubrirán que la felicidad les está permitida y el sol cada día les ofrece una oportunidad…..

En esta ocasión la brillante pluma de Sarah Lark, nos desplaza a unas tierras vírgenes, con ella navegaremos por diferentes mares y descubriremos una Nueva Zelanda llena de oportunidades, situándonos en una época en la que la necesidad de sobrevivir les forzaba a los trabajos más duros, criar ganado, esquilando ovejas, haciendo balleneros a hombres campo y luego  afán de riqueza vino arrastrado por el agua de la montaña, comenzando  la búsqueda de oro, aquel metal dorado que les sacaría de la miseria.  Fueron los reos los principales colonos que obligados abrían paso a los terratenientes, sin distinción de su sexo todos eran válidos.

Aunque en principio no lo parezca, HACIA LOS MARES DE LA LIBERTAD, es un cumulo de historias donde las mujeres ocupan los principales papeles, mujeres llenas de coraje, mujeres luchadoras en su tiempo, mujeres incansables y mujeres emprendedoras. El amor es sin duda alguna el hilo conductor de toda novela, de manera escalonada van surgiendo personajes e historias que desfilan en diferentes generaciones, lugares y situaciones, aportándonos una variada serie de aventuras que despierta los sentimientos del ser humano y el peso de la religión en sus vidas.

Una vez más estamos ante una novela de marco histórico, con una narrativa sumamente cuidada y pulcra; que nos permitirá seguir los hechos de manera ágil y nada complicada. Llegando a formar una saga de lo más entretenida y evolucionando en cada capítulo avanzado; todo esto sin olvidar la gran transcripción de unos paisajes de ensueño y el largo recorrido por Nueva Zelanda y sus mares.

Es innegable la maestría de Sarah Lark, para engancharnos a sus novelas. Solo puedo tener palabras de admiración hacia esta autora.

¡SIMPLEMENTE MARAVILLOSA!


-Esta es la primera parte de su última publicación la Trilogía del Kauri y que este blog seguirá con entusiasmo.