miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL REGRESO DEL CATÓN, Matilde Asensi. (Reseña)

Después de abandonar Alejandría para descubrir la tumba de Constantino, Ottavia Salina y Farag Boswel se ven obligados a refugiarse en Estambul. En esta ciudad dedicaron semanas y meses al estudio, a continuar con sus investigaciones, a redactar artículos, impartir conferencias y clases. A pesar de lo interesante del trabajo desarrollado, ambos ansiaban regresar a Alejandría donde consideraban se encontraba su hogar.
Sin embargo el incremento de la actividad terrorista en Egipto y la muerte del señor Boswell, el padre de Farag, les hicieron desistir de sus intenciones e iniciar una nueva vida en otro lugar.

Su primera parada fue Roma, donde intentaron encontrar una universidad que se adaptase a sus expectativas y donde pudiesen continuar con sus respectivas carreras profesionales, sin éxito. A pesar del dinero que tenían ahorrado de los viajes y proyectos, su situación comenzaba a ser complicada en el terreno económico cuando apareció en sus vidas el presidente de la Universidad de Toronto, Stewart Macalister y ofreció a Farag el puesto de director del Centro de Arqueología de la universidad  y a Ottavia la beca Owen-Alexandre de investigación científica, que le permitía la reconstrucción , a partir de otros códices, del famoso texto perdido del Panegyrikon de san Nicéforo, en el que llevaba trabajando más de diez años, pero que no había podido terminar por falta tiempo.

Todos sus problemas parecían finalizar con este ofrecimiento, incluso se solucionaba el futuro de la sobrina de Ottavia, Isabella, que unos meses antes se había ido a vivir con la pareja. Gracias a Stewart Macalister, la joven podía elegir la carrera que quisiera para estudiar en la universidad de Toronto. La idea de disfrutar de meses de tranquilidad, de estudio y vida familiar animaron a  Ottavia y Farag a mudarse.
Se iba a cumplir un año de su nueva vida en un país que les había ayudado a olvidar la tensión y la locura del tiempo pasado en Turquía, cuando la llamada de Stewart Macalister anunciando que visitaría su casa cambió para siempre sus vidas.
Acompañando al director de la universidad aparecieron un matrimonio de ancianos, los Simonson, patriarcas de una familia de inmensa fortuna, a los que los rumores relacionaban con sectas secretas de dudosos intereses.

La petición de aquellos desconocidos sorprendió y asustó a Ottavia y Farag , haciéndoles retroceder catorce años, hasta el momento en el que la búsqueda de las reliquias de la Vera Cruz, las maderas que los creyentes adoraban como los verdaderos travesaños en los que Jesús murió, unió sus vidas. A cambio de un cheque en blanco, por sus servicios, los Simonson querían que buscasen para ellos los osarios en los que reposaban los restos del cuerpo de Jesús, de cuya existencia poseían importante documentación. Para esta búsqueda, los Simonson sugerían que recurriesen a la ayuda de Kaspar Glauser Röiste el último Catón de todos los staurofilakes del mundo.
Incapaces de reaccionar ante la idea de que los Simonson conociesen la existencia de Kaspar, Ottavia y Farag alejan al matrimonio de su casa y se citan con ellos dos días más tarde.
Antes de esa fecha logran contactar con su amigo Kaspar y ponerle al corriente de los intereses de la familia Simonson.
Contra la opinión de Ottavia, un nuevo encuentro se produce, en el que les es entregada toda la documentación que los Simonson han atesorado durante generaciones en relación a los osarios de Jesús. Atacada en sus creencias religiosas, Ottavia responde con ira ante la propuesta, buscar los restos de Jesús supone negar unos de los principios de su fe, la resurrección del hijo de Dios al tercer día de su muerte.

Dividida entre sus principios más sagrados y el interés por descubrir la verdad que la historia esconde, Ottavia acepta el reto y se embarca junto a sus amigos en una búsqueda que reza para que sea infructuosa.

Animada por los lectores y como respuesta a sus peticiones Matilde Asensi recupera a los personajes de su obra El último catón publicada en 2001 con la que consiguió el reconocimiento internacional. Antes de esta novela había publicado El salón de ámbar en 1999 y en el año 2000  Iacobus. Tres años más tarde presentó El origen perdido, en la que combina los secretos de la humanidad con hackers informáticos. Todo bajo el cielo, su siguiente obra, aparece en el 2006 transportando a los lectores a la China del Gran Emperador. Sus últimas obras  Tierra Firme, Venganza en Sevilla y La conjura de Cortés, forman la trilogía Martín Ojo de Plata.
Las obras de Matilde Asensi han sido traducidas a quince idiomas y cuenta con innumerables lectores que esperan con ansia su siguiente trabajo y con varios premios que avalan su estilo narrativo y su impecable documentación.
La forma de narrar de la autora transporta al lector a cada paisaje que describe logrando que se sienta parte de la aventura.
Un trabajo de calidad que requiere una gran concentración a la hora de sumergirse en sus páginas ya que la cantidad de documentación y datos que aporta su creadora pueden ocasionar, en algunos momentos, que la lectura se ralentice y se vuelva densa.

Recomendable para todos los que leyeron la primera parte y desean continuar con la historia, también para los amantes de la novela histórica que quieran conocer la obra de Matilde Asensi.