lunes, 14 de diciembre de 2015

HOMBRES DESNUDOS, Alicia Giménez Bartlett (Reseña)

-La vida está llena de encuentros, de momentos y casualidades que nos llevan a recorrer senderos por los que jamás pensamos discurrir, destruyendo la idea del bien y el mal que cada uno atesora-.

En esta novela, su autora juega con ese cruce de caminos, que de forma constante se produce en nuestra existencia, y con las decisiones que nos vemos obligados a tomar a cada paso.
La trama nos presenta, en primer lugar, al personaje de Irene, una mujer de vida acomodada, que superados los cuarenta, contempla como su matrimonio, carente de pasión y amor, pero que servía para dar una apariencia de orden a su existencia, desaparece tras confesarle su marido que está enamorado de otra mujer. Hacer frente a su nueva realidad de esposa abandonada y sola agota sus fuerzas, impidiendo que dedique el tiempo y la energía necesarias para mantener a flote la empresa fundada por su padre, el trabajo, auténtico pilar sobre el que sustentaba su vida y que había marcado cada una de las decisiones de su existencia, se tambalea, obligándola a replantearse las prioridades que tan claras creía tener. 

Decepcionada e incapaz de asumir que, por una vez, el centro de los comentarios maliciosos y chismorreos de sus amigos sea ella, Irene decide alejarse de su círculo de confianza y aislarse de un entorno del que hasta su separación se sentía parte importante y al que recurría para no tener que pasar su escaso tiempo libre en la única compañía de su marido. La necesidad de aparentar, frente al mundo, una normalidad que lejos está de sentir, llevan a Irene a acercarse a Genoveva, una mujer a la que siempre despreció por su forma de vida descontrolada. Genoveva, es la única de sus conocidos que no tiene pareja, y por ello se convierte en la mejor opción para mantener una cierta actividad social.
Las compras y las visitas a los restaurantes de moda tardan poco tiempo en aburrir a Irene, su vacío interior le exige emociones más fuertes, que sin dudar, Genoveva le ofrece, abriéndole las puertas a lugares desconocidos para una empresaria de éxito como Irene, acostumbrada a una vida cómoda, tranquila y ordenada.

En esta nueva realidad conocerá a Javier, un profesor de literatura, débil de carácter y sin apoyos familiares, cuyo presente se muestra oscuro y sin salida al ser despedido de su trabajo en un colegio de monjas y a Iván, un joven despierto y vividor, capaz de superar una infancia marcada por unos padres enganchados a la droga e incapaces de ofrecer el entorno adecuado para criar a un hijo.
Junto a ellos Irene descubrirá un mundo en el que tan solo aquellos que son capaces de renunciar a sus principios, consiguen tener el dinero suficiente para sobrevivir.
Unidos por la forma injusta e inmerecida en la que la vida les trata, Irene y Javier se sienten atraídos por una pasión irracional que no son capaces de controlar. Ansioso por recuperar la estabilidad y el orden en su existencia, Javier accede al juego de sumisión que Irene le plantea, desprecia la situación en la que se ve envuelto, pero la soporta a la espera de que gracias a ella su existencia pueda volver a ser la que él desea, necesita recuperar la autoestima, que según él, tan solo un trabajo normal le puede ofrecer.
Vacía, sin metas, ni futuro, Irene, necesita encontrar su camino, tras pasar toda la vida complaciendo a su entorno. Esto le lleva a la búsqueda de su propia felicidad, ajena a los deseos y esperanzas que Javier deposita en ella.
Ambientada en las calles de una gran ciudad, Hombres desnudos muestra como una misma realidad, Iván y Javier realizan el mismo trabajo, ofrecen su cuerpo por dinero, es vivida por cada personaje de forma diferente, según su propia escala de valores. Mientras Iván piensa que no hay nada malo en ganarse la vida como chico de compañía, es una forma de sobrevivir y tener dinero suficiente incluso para caprichos, Javier siente que, con cada nueva cita, con cada nueva relación aceptada por dinero su mundo se hunde un poco más.

Con esta obra Alicia Giménez Bartlett (Albacete 1951) ha conseguido el premio Planeta 2015. Un galardón que se une al Premio Nadal que consiguió en el año 2011 con su obra Donde nadie te encuentre. Una autora cuya carrera literaria comenzó en el año 1984, recibiendo su primer galardón, el premio Femenino Lumen en 1997 por Una habitación ajena. 
Durante la década de los noventa crea el personaje de Petra Delicado, una inspectora, de la que hasta ahora, hay nueve obras, traducidas a varios idiomas y llevadas a la televisión en forma de serie. En su poder están también los prestigiosos premios Grinzane Cavour en Italia y Raymond Chandler en Suiza. También ha cultivado el ensaño con obras como El misterio de los sexos y La deuda de Eva.
Uno de los aspectos más destacables de Hombres desnudos, es la forma en la que la autora desaparece del libro, borrando su voz y dejando que Irene, Iván y Javier, sean los que nos transmitan sus miedos, su rabia, su impotencia, su pasión. Esta forma de narrar acerca al lector y situándolo al lado de los actores como un compañero más de viaje, presente en sus decisiones, en su evolución, en sus aciertos y fracasos. Conocer sus pensamientos, descritos por ellos mismos, logra que al leer la historia sientas la necesidad de hablar con las hojas del libro para aconsejar a unos personajes vivos y bien perfilados, que evolucionan a través de los capítulos.
Una historia apetecible para los lectores que buscan comprender, un poco más, la realidad que nos rodea. Quienes se acerquen a ella no podrán evitar reflexionar sobre la decisión que hubiesen tomado de tocarles vivir en la piel de los personajes. Yo tengo clara la mía.