jueves, 17 de diciembre de 2015

EL ÚLTIMO ADIÓS, Kate Morton (Reseña)

En el verano de 1933 Alice Edevane, descubre, a sus dieciséis años, la dulce y desconcertante caricia del amor, por primera vez. Mientras su familia se afana en los preparativos para la celebración de la fiesta del solsticio, un evento social que reúne a cientos de invitados en Loeanneth, la mansión familiar situada en el condado de Cornualles, Alice ocupa sus pensamientos y sus días en observar a Ben Munro uno de los trabajadores eventuales de la finca.

La llegada de Ben Munro a la propiedad, un año antes, para ofrecer sus servicios en el cuidado de los jardines, espoleó la fértil imaginación de Alice. Loeanneth, herencia de la familia DeShiel, la rama materna de Alice, enclavada en un paraje que recordaba los cuentos de hadas, rodeada de densos bosques y cercada por un lago de aguas transparentes y navegables, no era un lugar que uno se encontrase de paso, si alguien llegaba hasta allí, es porque dirigía sus pasos hacia la finca. A pesar de la insistencia de la joven, y de su interés por indagar en el pasado de Ben, y en motivos que le llevaban a ganarse la vida como jornalero, las vagas respuestas obtenidas no lograban saciar su curiosidad, ni su fértil imaginación.

Animada por el señor Llewellyn, un anciano escritor amigo de su abuelo materno y de su madre, Alice comienza a plasmar en papel los enigmas y tramas que bullen sin descanso en su cerebro. Aficionada a los pasatiempos y a los misterios, y con una gran capacidad para resolverlos, disfruta de las horas rellenando páginas en sus cuadernos a la búsqueda de una buena historia que narrar.
El paso del tiempo y la necesidad de su compañía, provocan que Alice olvide su interés por los secretos de Ben y se centre en el presente, tener a alguien cerca con el compartir su sueño de ser escritora, alguien que escuche sus historias y valore sus manuscritos cobra más importancia que los motivos que habían llevado al joven a su lado.
Meses antes de la fiesta del solsticio Alice, por fin, encuentra la trama para su primera novela, sin dejar de pensar en ella, sin poder contener su impulso creador, trabaja en unos personajes que manejaba y colocaba a su antojo para crear la historia perfecta.
Emocionada al contemplar su primera obra finalizada Alice encamina sus pasos a la cabaña usada como embarcadero por la familia, allí planea encontrarse con Ben para regalarle una copia del manuscrito, necesita que él sea el primero en leer la historia. La joven desconoce que ese encuentro cambiará su vida para siempre.

Desconcertada por lo que allí sucede, Alice regresa a la casa antes de que los fuegos artificiales, que marcan el momento sublime de la fiesta del solsticio, iluminen el cielo de Loeanneth. La tristeza que inunda su joven corazón, esa noche, se verá multiplicada a la mañana siguiente, cuando el despertar de la familia se encuentre con la ausencia de Theo, el hermano pequeño de Alice, un bebé de apenas dos años, el juguete de Alice y sus hermanas Dèborah y Clemmie.
Con el corazón encogido por el miedo a que algo irreparable le hubiese sucedido, todos los habitantes de la casa se lanzan a buscar al pequeño, sin éxito.
Incapaces de superar lo sucedido y amordazados por los secretos que cada uno esconde, la familia Edevane, abandona la propiedad para no regresar jamás, prefieren huir antes de asumir lo sucedido.
Setenta años después, en 2003, el destino enlaza los caminos de Sadie Sparrow, una detective de Scotland Yard, y Alice Edevane, convertida en una famosa escritora de novela policíacas.

Un error en la investigación de uno de los casos que la detective Sparrow tiene asignado, lleva a su jefe a exigirle que se aleje de la ciudad durante unos días, para evitar que sea expulsada del cuerpo por sus superiores. La imprudencia cometida, fruto de su celo en la investigación y de su empatía con la víctima de una desaparición, obligan a Sadie a desplazarse al condado de Cornualles donde su abuelo Bertie, viudo desde hace un año, trata de rehacer su vida, y encontrar la paz y la calma tras la muerte de su esposa, su gran amor desde la juventud.
Aislada en el campo, incapaz de olvidar los motivos por los que ha sido separada del servicio, Sadie necesita encontrar una forma de distracción para no volverse loca.
En una de sus salidas por el bosque descubre casualmente la propiedad de Loeanneth, un lugar que atrae la curiosidad de la policía e impresiona sus sentidos ante la tristeza que emana de cada objeto que allí descubre abandonado.
Con la ayuda de Clive, un anciano policía que en su juventud había participado en la búsqueda del pequeño Theo Edevane, Sadie comienza su propia investigación sobre lo sucedido en la propiedad setenta años antes.
Uniendo las piezas de un complejo rompecabezas la detective Sparrow, encamina sus pasos al encuentro de Alice, que atormentada por los años de silencio decide regresar a la casa de su infancia y desenterrar un pasado que ha condicionado toda su existencia.

Fiel a su estilo y a sus lectores Kate Morton, centra su historia en la época eduardina del siglo XIX, de la que es especialista. Tanto los personajes, como los ambientes se mantienen fieles a sus gustos. La autora se recrea en las descripciones de los espacios ajardinados de la propiedad y en las diferentes ambientaciones de cada estancia de la casa para construir un clima apropiado que lleve al lector a situarse en el lugar y momento que la autora desea, creando una sensación de cercanía con los personajes. Bien presentados, descritos y desarrollados Kate Morton logra transmitir los pensamientos y sensaciones que les llevan a tomar decisiones que quizás, el lector, pueda cuestionar desde sus vivencias, pero que consigue comprender desde el punto de vista del personaje, apreciando en cada uno de ellos la evolución que el tiempo, y los sucesos de sus vidas han ido marcando.
La novela, bien estructurada y trabajada, nos va presentando los diferentes autores de la trama en pequeñas pinceladas desde su comienzo, para, más tarde, avanzar y profundizar en la vida y sentimientos de cada uno de ellos. En cada capítulo, la autora muestra al lector la presencia de secretos inconfesables que condicionan las acciones de los personajes, generando la necesidad de seguir leyendo hasta descubrir toda la trama.

Entretenida, bien estructurada y trabajada, los seguidores de Kate Morton, encontrarán en El último adiós, una novela que no les decepcionará.