sábado, 18 de junio de 2016

LA MODISTA DE DOVER STREET. Mary Chamberlain. (Reseña)

A principios del año 1939 la vida para Ada Vaughan, una joven de apenas 18 años, se mostraba llena de oportunidades y sueños. Poseedora de un talento extraordinario para el diseño y la costura de ropa, prestaba sus servicios en una reputada tienda del centro de Londres a las órdenes de la señora B., una mujer exigente y en ocasiones dura, pero que supo, desde el principio, captar el talento de la muchacha.
En el establecimiento de la señora B. pasaba casi todo el día, primero en la trastienda cosiendo y al cabo de unos meses, gracias a su buen trabajo, y su interés por aprender, Ada comenzó a trabajar en la parte delantera atendiendo a las clientas, llegando incluso a servir de modelo para algunos vestidos y encargos especiales.
Ahorradora y con un gran espíritu de superación, la muchacha soñaba con el día en el que pudiese abrir una tienda de ropa propia, incluso sabía el nombre que le pondría. Gracias a ella lograría ganar el dinero suficiente para abandonar la casa que compartía con sus padres y hermanos, ubicado en un barrio obrero de las afueras de la ciudad.

Un día, tras salir del trabajo, Ada conoce a Stanislaus von LIeben, un joven por el que se sintió atraída de inmediato. Por él y por la posibilidad de acudir a su lado a lugares de la ciudad en los que jamás podría entrar. El pequeño sueldo que la señora B. le daba por sus servicios no le permití alternar en lugares como el Ritz o establecimientos a los que Stanislaus, un conde húngaro para quien el dinero no resultaba un problema, simplemente, lo tenía y lo gastaba como si jamás se pudiese terminar, acudía con regularidad a los lugares donde se reunía la gente de su mismo nivel económico.
A pesar de las advertencias de su madre, una mujer católica y muy conservadora y de la señora B. más conocedora de la naturaleza masculina, Ada decidió confiar plenamente en Stanislaus y a los tres meses de iniciar su relación, él decidió invitarla a pasar unos días en París para celebrar el tiempo juntos, Ada accedió.
Incapaz de pedir permiso a sus padres para disfrutar de las vacaciones en compañía de su pareja, dado el carácter religioso familiar, sabía que ambos se negarían rotundamente por no estar casada y quedar en entredicho la honradez de joven, así pues, decide iniciar su escapada sin miedo a nada.

Los primeros días en París resultan mágicos, cenas, paseos, fiestas. Ada disfrutaba de un mundo de comodidad y lujo al que no está acostumbrada y al que jamás hubiese tenido acceso con su trabajo de modista.
Sin embargo, el futuro le tiene reservadas demasiadas sorpresas y no todas tan agradables.
Una noche, los ruidos de los aviones atronan el cielo de París, la II Guerra Mundial ha comenzado.
Asustados, Ada y Stanislaus, abandonan el hotel decididos a regresar a Londres. Pero no pueden obtener un billete que les permita volver a casa. Sin saber qué hacer se refugian en una pensión a la espera de los acontecimientos. Mientras encuentran la forma de huir de París, Ada busca un empleo, ya que Stanislaus no puede acceder a sus cuentas. Gracias al dinero que la muchacha gana logran subsistir.

Orgullosa por haber encontrado un trabajo de costurera, Ada comienza a adaptarse a esta nueva vida, como mujer casada, aunque no lo esté.
Una noche, Stanislaus llega a la habitación del hotel con golpes y sangre en la cara y le dice que deben huir, que tienen que cruzar la frontera con Bélgica y llegar a Namur.
A pesar de las dificultades, consiguen su objetivo.

Cuando Ada pensaba que la pesadilla terminaba, que por fin lograría regresar al refugio al lado de sus padres, su suerte empeora, Stanislaus la abandona en un lugar en el que no conoce a nadie y en el que la guerra no permite ninguna opción de vida.
Sola y sin recursos, Ada es acogida por una congregación de monjas, bajo cuya protección salva su vida. Aunque los sacrificios que debe hacer para conservarla, lleven a la joven a pensar que sería mejor estar muerta.

La historia se desarrolla de forma lineal en el tiempo. Parte del año 1939, meses antes de comenzar la II Guerra Mundial, hasta noviembre de 1947. Una época dura y compleja para la sociedad europea que se ve asolada por el caos, y que se refleja en los avatares que debe sufrir la protagonista de la historia.

Con un lenguaje fluido y sencillo, hace que la lectura sea cómoda.
Al estar centrada la historia en las cualidades que la protagonista tiene como costurera, aparecen muchos términos relacionados con la ropa, sobre todo la femenina, pero sin llegar a saturar o cansar al lector.
La evolución de los personajes, en el caso de la protagonista partiendo desde la más inocente juventud, muestra con claridad el daño que una guerra, que una situación desesperada en la que se lucha por sobrevivir, puede llegar a causar en la forma de ser y de pensar. Como los sueños, las prioridades que en un principio se muestran en nuestra existencia como algo primordial, pasan al olvido, siendo el mantenerse vivo, aunque sea un día más, el único objetivo.

Mary Chamberlain, autora de La Modista de Dover Street, tiene entre su obra historias populares y académicas desarrolladas en Gran Bretaña y el Caribe. Su libro, Fenwomen, fue el primero en ser publicado por Virago Press en 1975, y fue base de la premiada obra de Caryl Churchill, Fen. Es profesora emérita de historia en la Universidad de Oxford y en la actualidad se dedica a escribir ficción. Su novela, The Mighty Jesterfue galardonada con el premio Works 'first page' award y fue publicado en los EE.UU. en 2014. 


PLANETA
Colección: Planeta Internacional.
Temática: Narrativa contemporánea.
ISBN: 978-84-08-15244-6
368 Páginas.