domingo, 6 de noviembre de 2016

NADIE SABÍA. Áurea L. Lamela (Reseña)

La aparición de un cadáver en la orilla del río Miño a su paso por el ayuntamiento de Lugo, moviliza la acción de la Guardia Civil y la presencia de la comisión judicial.
Según el informe forense, el cuerpo encontrado llevaría algo menos de dos años muerto, perteneciendo a un varón. Aunque en un principio no se aprecia violencia como causa de la muerte, un examen más completo demostrará la verdad.
Cuestionado por sus subordinados debido a su juventud y a ser el recién llegado al equipo, el inspector Zalo Alonso deberá demostrar su valía en un caso complicado.

El equipo del joven inspector, será el encargado de investigar la identidad del fallecido, primer dato para llegar a descubrir quién y por qué le mató.
Las letras FAG bordadas en los restos de lo que parece una camisa, dan la primera pista a la policía. Gracias a este descubrimiento logran esclarecer la identidad del desconocido, Francisco Álvarez González, de setenta y dos años, desaparecido dos años antes de la clínica psiquiátrica San Froilán.
Preocupado por el rechazo con el que se encontrarán al investigar dentro de la clínica, el inspector Zalo, propone a la forense Carmela Archer iniciar dos líneas de investigación paralelas que les permitan obtener información sobre aquel lugar.
Traspasar la puerta de la clínica psiquiátrica les llevará a un mundo que desconocen, donde descubrirán como los lazos del crimen se agrupan en torno a quien menos entrañas y más deseos de poder y dinero tenga.

La acción de Nadie sabía arranca con una carta fechada en julio de 1998 dirigida a Yoana y firmada por Leno, dos personajes que tendremos que avanzar en la lectura para volver a encontrar, ya que tras esta carta la autora nos lleva al año 2008, justo en el momento en el que se descubre el cadáver de Francisco Álvarez González.
A partir de ese punto comienza la investigación y la presentación de los personajes que trabajan en la comisaría. La interrelación entre ellos se irá completando a medida que se comiencen a descubrir las pistas que llevarán, al inspector Zalo y a la forense Carmela hasta clínica psiquiátrica San Froilán.

Avanzada la historia, la narración lineal se interrumpe con saltos temporales, trasladando al lector del año 2008 de regreso a 1998. Poco a poco los datos desvelados permitirán ir relacionando ambas épocas y comprendiendo los lazos que unen en el pasado a los protagonistas del presente.
La calidad narrativa de la obra es virtuosa y logra enganchar al lector, con un buen ritmo.
Una historia que exige concentración en la lectura por el gran número de personajes, a pesar de ello, si el lector le dedica el tiempo necesario logrará disfrutar con la novela.


Áurea L. Lamela nació en Lugo en 1959, ciudad en la que transcurre la trama de esta historia, y que describe con detalle y cariño. Su vocación se divide entre la literatura y la medicina, aprovechando el conocimiento que de ambas posee para elaborar sus novelas. Hasta ahora tiene dos títulos publicados Nadie sabía y Buena gente. Ambas con el inspector Zalo Alonso y la forense Carmela Archer como protagonistas.

Éride Ediciones
Colección: Novela Negra.
ISBN: 9788416321896
496 Páginas.