jueves, 29 de agosto de 2013

EL HIJO DEL CARNICERO, de Mario Romero Jerez

La verdad, en ocasiones es dura y cruel, por muchas y diferentes razones las personas guardamos y ocultamos partes de nuestra vida que nunca estarán del todo escondidas, porque el destino las saca a la luz, y debemos enfrentarnos a un pasado a veces nada agradable.

En el lecho de muerte, después de sufrir un ataque, Barney White, le confiesa  a Maxwell, su  secreto mejor guardado durante dieciocho años, le da una serie de explicaciones con  la intención de que entienda y comprenda, las razones por las que guardo silencio estos años, le indica el lugar donde encontrará una caja llena de información y en su último suspiro le aconseja no tomar ninguna decisión precipitada, que consulte con su hermano Nerone y su tío  Brutun, ya que ellos conocen la historia al completo.

Maxwell (Max), era un joven afortunado, lo tenía todo, belleza física, estudios y una buena posición económica, adoraba al que siempre considero su padre adoptivo,  compartía infinidad de cosas con  Nerone, cinco años mayor,  y ambos habían sido criados y educados como hermanos, sin distinciones, aunque su color de piel fuera diferente.

“Años atrás y siendo muy joven, Anne, siguiendo el consejo  de su padre, acepto casarse con el  joven general Brown, un militar de buena planta, raíces humildes, pero  ambicioso e insaciable  y que de manera maliciosa utilizó los contactos con su futuro suegro para ascender  y  obtener el rango  y destino deseado en  la Republica de Zulula, en África,  para hacer frente a los restos de una rebelión Política.




Poco  ó nada, le duró la  felicidad a la joven niña rica, ya que desde el principio fue sometida a todo tipo de humillaciones por parte de su marido, incomunicada del mundo, de su padre y de todo aquello que fuera más allá del dormitorio. Anne, estaba presa en un palacio, con la vigilancia de Brutun, las veinticuatro horas del día,  sus ganas de vivir y  sus ilusiones se apagaban como la luz del sol cada día.

En el general Brown, comenzó a despertarse su instinto más perverso, era feliz asesinando a la gente sin razón justificada y violentando a su esposa cuando se lo pedía el cuerpo, así pasaron los primeros siete años de “maltrecho” matrimonio,  época en la que Anne se supo embarazada, para ella fue una inyección de vida, confiaba que  la llegada del bebe avivara los sentimientos que  Charles una vez prometió.  Nada cambio en los meses siguientes, el general seguía sembrando odio por donde pasaba, todos le apodaban “el carnicero”, por sus sangrientas masacres y con ella tampoco las cosas mejoraban, se jactaba asegurando que su hijo sería educado y adiestrado para seguir su linaje.
Maxwell nació y  ante los malos propósitos de aquel criminal para el futuro de su hijo, Anne, se sentía en la obligación maternal de sacarlo fuera de todo aquel horror,  hacer de él un hombre noble, honesto y honrado, todo lo contrario a las pretensiones de su marido, aún a riesgo de su propia vida”.

Fueron su “hermano” Narone y su tío  Brutun, quienes le relataron aquella  parte de su vida, aunque dentro de su asombro necesitaba saber más y más, y dentro de esa necesidad, había tantas preguntas como escasas respuestas.  Analizando y recabando información, Max , se siente más confuso si cabe, solo le queda una opción, que a su vez era  poco aconsejable y muy arriesgada, debido al enorme parecido físico con “el carnicero Brown”,  no obstante y haciendo caso omiso a todos los consejos el impetuoso joven decide viajar a Zulula en compañía de Brutun, con el fin de saber quiénes fueron sus padres y descubrir la verdad de todo.

Mario Romero Jerez, nos presenta una magnífica novela, con una trama cruda y muy solida, con variedad de personajes y  pasajes sobrecogedores, que recordaran al lector con parte de nuestro pasado Franquista.

Una apasionante lectura, con nobleza entre líneas  y sobre todo una historia conmovedora.

¡SIMPLEMENTE  PRODIGIOSA!

Publicada por: Ediciones Dauro