jueves, 21 de noviembre de 2013

RÓNIN, de Francisco Narla (Reseña)

Hubo un tiempo, donde los hombres luchaban entre sí, por defender y proteger a sus señores, incluidos sus ideales e intereses, aunque con ello se les fuera la vida; era una época en la que la hombría se media por las batallas ganadas y su respetabilidad era su mejor tarjeta de presentación.

Sin apenas haber descansado desde su última batalla, con el cuerpo magullado, herido y los pies maltratados dentro de sus "geta", Saigô, fue llamado a personarse ante su señor feudal, su daimyô, con pasos temerosos fue escoltado a sus aposentos y sumiso espero que su mal herido señor le hablara. La fortaleza de Fushimi, no podría resistir otro ataque más, así pues y compartiendo sake, le confiesa las razones vitales de su próxima misión como samurái, donde no solo puede perder la vida, si no el único bien que tenia en la vida "el honor". Alguien había traicionado al imperio nipón y eso desataría una guerra inevitable.  Saigô, escaso de fuerzas y con el coraje tan dañado como su autoestima y su atuendo, partió con el encargo bien aprendido y su salvoconducto oculto. 

Bajo la corona del Rey Felipe III, que pretende acaparar territorios en la tierra del sol Naciente, vuelca su confianza en el duque de Lerma, que era tan corrupto como avaro, quien aprovechaba sus largas travesías para hacer su propia riqueza y quien abusaba de sus privilegios. La flota española navegaba a la par, ninguno se fiaba de la nave pareja, ya que sus mandos eran competidores por honores reales y por ambición.

Entre los alférez al mando estaba Dámaso Hernández, noble de corazón, apreciado por su tripulación y que contaba con la confianza Real, su única pretensión era ser digno del amor y nivel social de Constanza de Accioli, la mujer por la que bebía los vientos.

Otro de los soldados al mando, era Antorio de Morga, un asturiano de dudosa reputación, conocido por sus malas costumbres, pero valorado por su valentía en la lucha cuerpo a cuerpo, carecía de escrúpulos y su egocentrismo le llevaba a situaciones límites, donde el acero era su fiel amigo, se consideraba superior a todos en cualquier terreno o combate.
En una de las muchas cruzadas y después del naufragio de el San Diego, Antorio de Morga, manipulará y sobornara a quien sea necesario con tal de evitar que la información correcta llegue al reino de  España, trazará un mezquino plan para desprestigiar y deshonrar a Dámaso ante la propia corona y la propia Constanza. 
Las correrías amatorias, forman parte importante de todo historia que se precie y en RÓNIN, ocupan una dosis bien medida, detallada con buen gusto y sin excesos.

Con este principio, estos personajes y estos ideales, emprenderemos una de las mejores aventuras por la historia que puedas imaginar, llena de innumerables personajes muy activos y otros imposibles de nombrar, pero de igual importancia. 
Oriente pretendía asentar un comercio marítimo con la España de entonces, navegaremos por mares e islas preciosas, generosas en la elaboración y facturación de materias primas, que las hacia más deseadas y preciadas en ambas partes del continente.

Una narrativa exquisita nos trasportará a un Japón imperialista, a una Filipinas del todo desconocida, pero rica por el tráfico de mercancías, Veracruz y Acapulco, todos serán puertos en el pleno despertar e imprescindibles para el transito de la flota Española.

Las vidas de nuestros protagonistas Saigô y Dámaso, se cruzarán en una expedición final que les llevará a descubrir la verdad, a saldar sus mutuas deudas y a recuperar su honor.

Francisco Narla, una vez más nos deleita con una "suprema" novela histórica, donde no todo es verdad, ni tampoco mentira, una obra completa de aventuras desde la primera página, con textos "exquisitos" y muy bien tratados. Este aplicado lucense, apasionado por las leyendas, nos atrapa entre sus peripecias y nos hace disfrutar de sus hazañas en cada página leída.

Leer a Francisco Narla, siempre es un placer, admiro la mente y desde luego dejo aquí mi reseña con todo el cariño y respeto.
¡INSUPERABLE! Francisco
Nota de cosecha propia: Sí GRANDIOSO fue ASSUR, RÓNIN es SUNTUOSO, ¡ojala algún día sean plasmadas en la gran pantalla con la misma pulcritud que tus las escribes!
Otras obras del autor, todas leídas y reseñadas en este blog: