domingo, 5 de octubre de 2014

LA PIEL DEL PECADO, de Francis Molehorn. (RESEÑA)

Un artículo publicado unos años atrás aún le arrastraba consecuencias, aquella crónica trataba la base moral tradicional en varios aspectos de una sociedad encorsetada en contradicciones; unas reales y demostrables; y otras meramente ficticias. De hecho, ahora y por aquel -artículo- estaba en juego su cátedra como profesora de psicóloga en la Universidad Católica San Justo, toda una institución dentro del mundo académico por sus pilares cristianos; aunque había diversidad de opiniones respecto a su puesto, tenía a su fiel Ernie, el jefe de Psicología; también a sus detractores, entre ellos Samuel Adamson, como -miembro del Consejo de Educación.

La doctora Bennett, después de repartir una serie de explicaciones más o menos convincentes gano la batalla, pero no la guerra; su puesto de trabajo estaba a salvo otro curso más, aunque era consciente de que aquello despertaría más todavía la rabia contenida de Samuel, a quien rechazó tiempo atrás y quien sintió agraviada su masculinidad.

Ángela Bennett, no había sido demasiado honesta a la hora de completar el formulario de su expediente, omitió algunos detalles de vital importancia para ella: su estado civil, que era madre soltera y algún dato más, con la sola intención de evitar explicaciones y cortejos innecesarios.
Su juventud y atributos despertaban los instintos más primarios del sexo contrario, incluidos los de su propio hijo, pero claro, su hijo la conocía a la perfección, vivían juntos como la familia que eran.

La relación entre Ángela y Darren, no era la usual entre madre e hijo, ella era consciente del potencial del chico y nunca lo trato acorde a su edad sino a su nivel de inteligencia; para Darren, desde bien pequeño era habitual dilucidar cualquier explicación hasta encontrar la lógica a todo, lo que convertía al muchacho en una persona culta y sobradamente preparada; su tratamiento tampoco era el común, ambos eran independientes, disfrutaban de su mutua compañía y sus largas conversaciones les hacía más cómplices, entre ellos no cabía la mentira, todo era consensuado y de mutuo acuerdo.
Tal era la admiración de Darren por su madre, que desde la adolescencia no la veía como la persona que le dio la vida, sino cómo la que era, una mujer joven, hermosa y con un cuerpo no demasiado escultural pero si digno del deseo. Sin buscarlo, pero sin evitarlo se enamoró conforme sus hormonas estipulaban; de esta forma sentía y así se lo transmitió como quien trata un tema trivial sin más importancia, surgiendo ente ellos una relación más allá de los límites establecidos por la sociedad, pero basada en el respeto y la libertad sexual más allá del otro, porque al fin y al cabo sus encuentros eran meramente sexuales.

LA PIEL DEL PECADO.  Trata un tema poco común, pero lo hace con tanta delicadeza que no molesta; -el incesto-, no es una práctica muy habitual en la colectividad actual, aunque si consultamos, comprobaremos que es una relación de lo más antigua y que a fecha de hoy según que religiones o culturas siguen practicándolo con total normalidad, puede ser considerado otra forma distinta de amar.

Antes de comenzar su lectura, la autora deja bien clara una advertencia: “La novela y sus personajes son meramente ficticios, al igual que los lugares descritos”, dejando patente la excelente imaginación de la firmante. No entiendo cómo podemos asustarnos del presente texto, cuando actualmente el sexo explícito en algún género literario llena páginas y más páginas, creando novelas realmente infumables. Esta novela, bajo mi humilde opinión nos abre un abanico de cuestiones de mayor importancia, como la ambición, la lealtad y sobre todo la confianza en nuestro entorno.

Francis Molehorn.  Con suma pericia y mucha delicadeza, nos ofrece un magnifico relato donde el amor flota sobre la ambición de poder, derivada de sed de venganza de un hombre despechado y con personajes que no son lo que parecen ni parecen lo que son.
Felicito a su autora por romper tabúes de manera tan pulcra, por su valentía y porque saltarse los estereotipos de una sociedad falsa y llena de prejuicios morales en esta novela.



¡Chapó Francis!, con gran admiración te has ganado letra a letra a una nueva seguidora de tus obras.
¡SIMPLEMENTE EXQUISITA!