sábado, 19 de marzo de 2016

EN TIERRA DE NADIE, Olalla García (Reseña)

La vida perfecta y llena de éxitos que tanto la familia como los amigos y profesores de Adela Soriana le pronosticaban en su vida adulta, pasó, con tan solo una decisión, de ser una realidad palpable de la que su entorno parecía disfrutar, a convertirse en un recuerdo borroso.

Su brillante trayectoria académica como filóloga le sirvió para cumplir uno de sus sueños al incorporarse, como parte del equipo docente de una universidad, en la que también trabajaba su novio, Diego. Su destino parecía reunir todos los elementos con los que siempre había soñado; un buen trabajo, un futuro matrimonio, un par de hijos y un adosado en una urbanización de lujo, para completar el cuadro de lo que en ese momento consideraba la vida perfecta.

Fue en ese momento álgido de su existencia, donde incluso el enfado de su madre por haber elegido como motivo para su investigación académica los cuentos y leyendas populares, un aspecto de la literatura que su progenitora consideraba de segundo nivel, parecía remitir ya que la especialidad escogida por su hija acaparaba la atención de una moda voluble, cuando todo cambió, al aparecer Fran en su vida.
Por él abandonó a su novio de toda la vida y sufrió las consecuencias. Diego, hijo del decano en cuya facultad trabajaban ambos se tomó muy mal la ruptura y en venganza manipuló a sus contactos y a los de su familia hasta que logró que Adela fuese despedida.
El cabreo de su madre no fue mucho menor, convencida de que su hija estaba tirando su futuro a la basura se negó a aceptar la nueva relación.


A pesar de la oposición de su entorno, Adela escuchó sus sentimientos y se instaló con Fran en un pequeño piso sin comodidades. Su nuevo trabajo como correctora para una editorial y el sueldo que su pareja aportaba como empleado en Final Level, una empresa dedicada al diseño de juegos para consolas y PC le obligaba a una vida austera y con pocos lujos, muy alejada de la que Adela disfrutaba en su pasado.
Sin embargo, era feliz, muy feliz al lado de Fran. Le quería y admiraba su capacidad de trabajo y la creatividad que le rodeaba en un mundo que poca gente tomaba en serio.
Del pasado tan solo mantenía contacto con Patricia, Tris para los íntimos, su compañera desde la infancia, con la que compartía confidencias y sueños.

Fue Tris quien la acompañó la mañana en la que su primer libro salió publicado y por fin pudo tenerlo entre las manos. Un momento mágico para cualquier autor que dedica horas, semanas y meses a construir un mundo, unos personajes y una trama, que tan solo existen en su cabeza y que con esfuerzo y talento se convierte en palabras, frases y escenas. Lástima que en esta ocasión el nombre que aparecía en la obra no fuese el de Adela Soriana, su autora, sino el de Ana I. Rosaleda, una famosa presentadora de televisión.


Cuando Adela recibió el encargo, por parte de la editorial para la que trabajaba, jamás pensó que resultase tan duro el momento de ver ese primer ejemplar. Sabía que había vendido la historia, que era un trabajo más como las correcciones y los informes de lectura que le pedían, o al menos así se lo había planteado al escribir, sin embargo, al contemplar la obra y la foto de aquella odiosa mujer en la contraportada, ya no sentía lo mismo.


Aquella noche las pesadillas invadieron su sueño llenando su estómago de angustia. Sobresaltada, Adela se despertó de madrugada con la sensación de haber escuchado ruidos provenientes del lugar en el que dormitaba su mascota, una iguana a la que llamaba Fújur. Preocupada por ella abandona el refugio de la cama y comienza a buscarla por la casa sin éxito, no solo Fújur había desaparecido, tampoco encuentra su jaula. Sin comprender lo que sucede, Adela despierta a su novio, para escuchar incrédula como éste le dice que jamás han tenido animales en el piso, y le ruega que se vuelva a dormir, que todo ha sido fruto de una pesadilla.
A la mañana siguiente su mente aún trataba de comprender lo sucedido, estaba segura de que el día anterior un reptil compartía espacio con ella en aquel apartamento, sin embargo, ni Tris, ni Fran, parecían saber de qué hablaba.

Desde ese momento, Adela comenzará su lucha para mantener el mundo que la rodea, el que cree conocer y en el que se siente segura y feliz, que poco a poco va desapareciendo, sin que nadie, más que ella, lo perciba.

La obra se desarrolla de forma lineal centrando la acción en el personaje de Adela, el resto, su novio, su amiga, son actores secundarios en los que la autora no profundiza demasiado. Cada cambio que se produce en la vida de Adela genera en ella una mayor soledad, una mayor angustia que se transmite al lector hasta crear una clara corriente de empatía.

Su autora, Olalla García (Madrid,1973), además de trabajar como profesora de literatura en la universidad colabora estrechamente con diversas editoriales desde hace años, tanto como escritora, como traductora y lectora. Sus novelas anteriores, Ardashir, rey de Persia (2005), Las puertas de seda (2007), El jardín de Hipatia (2009), y Rito de paso (2014), han sido un gran éxito. En su última obra En tierra de nadie la escritora ha decidido ambientar la acción en los entresijos del mundo editorial que tan bien conoce.
Una lectura interesante que mantiene la atención y que sin duda resultará del agrado de los amantes de las novelas de intriga, por la originalidad de la historia y sobre todo por una resolución sorprendente, que quizás se desarrolla demasiado rápido, privando de un mayor disfrute al lector.

Ediciones Pàmies.
Colección: Thriller
ISBN 9788416331529
256 páginas